Esta semana se ha cerrado el texto de la nueva Directiva de Eficiencia Energética de Edificios (EPBD) con un resultado muy decepcionante. El documento final no refleja ni la ambición ni la urgencia necesarias para poner fin a la pérdida de energía de los edificios europeos, responsables del 40% del consumo final de energía y del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE.
La EPBD ha sido presentada como un gran avance. De hecho, los nuevos edificios tendrán un consumo de energía cercano a cero bajo la nueva normativa, y esta energía deberá ser suministrada en gran parte mediante fuentes renovables. Sin embargo, el plazo fijado para cumplir este requisito se retrasa hasta 2021. Y, además, cabe recordar que las nuevas construcciones representan un porcentaje muy pequeño de todo el parque edificatorio (1% anual).
Los requisitos de la esta Directiva afectarán a todos las construcciones a partir de 2013, independientemente de su tamaño. Pero siguen sin contemplarse objetivos claros para que los Estados miembros renueven sus edificios en un plazo de tiempo determinado. Además, no se ha previsto financiación adicional para acelerar estas renovaciones, bien sea por parte de la UE o de los presupuestos nacionales.
"Desafortunadamente no hay ninguna disposición que garantice que los Estados miembros más rezagados vayan a mejorar sus normas de construcción. Como consecuencia, los ciudadanos seguirán gastando dinero calentando el clima en lugar de sus hogares ", dice Arianna Vitali, Técnico de Políticas de Energía de WWF.
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