WWF destapa el envenenamiento masivo de especies protegidas | WWF España

WWF destapa el envenenamiento masivo de especies protegidas

Publicado el
08 marzo 2010
Los cadáveres de los animales fueron encontrados en una finca ganadera de Badajoz

El Seprona ha detenido al sospechoso tras encontrar sustancias tóxicas en su vehículo

Este fin de semana técnicos de WWF han localizado el cadáver del alimoche Atlas, muerto por envenenamiento, en una finca ganadera situada en la localidad de La Siruela, al noroeste de la provincia de Badajoz. Atlas fue encontrado gracias al emisor GPS con el que fue marcado por WWF. Junto al animal se han encontrado los cuerpos de 2 alimoches más, 4 buitres negros, 4 buitres leonados y 2 busardos ratoneros, todos ellos especies protegidas. El sospechoso ha sido puesto ya a disposición judicial.

Los técnicos de WWF se alertaron al ver que el alimoche Atlas, que había comenzado recientemente su viaje de migración de vuelta a la península, llevaba más de 72 horas en la misma localización sin moverse. Gracias a la precisión del emisor GPS que llevaba instalado, los técnicos han podido localizarlo junto al cadáver de un cordero recién nacido, que sirvió como cebo envenenado.

Tras avisar a los agentes medioambientales de la Junta de Extremadura y al Seprona, se procedió a una inspección ocular del lugar. En la misma los agentes detectaron otros 2 cadáveres de alimoche, además de 5 buitres negros, 4 buitres leonados y dos busardos ratoneros. Muchos de estos restos aparecieron en el interior del tronco de viejas encinas, en un claro intento por esconder los cadáveres de las rapaces. A la espera de las correspondientes analíticas, todos los indicios apuntan a que se trata de un caso de envenenamiento masivo y sistemático de fauna protegida. Las posteriores pesquisas realizadas por los agentes han permitido identificar al ganadero, que portaba un bote con sustancias tóxicas en su vehículo. El sospechoso ha sido puesto a disposición judicial.

La semana pasada WWF alertaba del comienzo del viaje de retorno de Atlas, y también del grave riesgo que suponía esta fecha por tratarse de un momento de gran uso de cebos envenenados en el campo. Desde 1995 se han contabilizado cerca de 200 alimoches muertos por envenenamiento en toda la península.

Recientemente WWF publicaba una evaluación de las seis CCAA con mayor incidencia de veneno, ordenadas de mejor a peor, basándose en 8 indicadores entre los que se encuentra la dotación de recursos, aplicación de sanciones, formación del personal o sensibilización social. Extremadura resultaba la peor calificada, ya que ignora la existencia del problema, de forma que no se elaboran planes de actuación, ni se aplican medidas de vigilancia, prevención y sanción.

Ante este gravísimo y reiterado crimen contra el patrimonio natural, WWF va a personarse como acusación particular en este caso para garantizar que se aplique un castigo ejemplar, tal y como marca la ley, al tratarse de un delito tipificado en el código penal. WWF asimismo reclamará a la Junta de Extremadura que acelere las analíticas de los restos encontrados y que ponga en marcha el plan regional de lucha contra el veneno, puesto que se trata de una grave carencia en una comunidad con una riqueza incomparable en aves carroñeras, y lugar de paso para muchas otras en sus rutas migratorias.

WWF agradece a los técnicos de la Junta de Extremadura, a los agentes medioambientales y a las patrullas del Seprona su rápida respuesta y su total disposición a llevar a cabo las actuaciones necesarias para detectar los cadáveres, proceder al levantamiento de pruebas e identificar al responsable.

Para Luis Suárez, responsable del Programa de Especies de WWF: “Se trata de una auténtica masacre que se estaba cometiendo con total impunidad y que se ha podido descubrir gracias al trabajo de seguimiento que WWF viene realizando desde hace un década”. Y añade: “El veneno sigue acabando con nuestras especies protegidas y las administraciones no pueden ignorar el problema. Casos como este se suceden continuamente y la mayoría pasan inadvertidos. Es necesario aplicar planes de lucha contra el veneno, intensificando las acciones de prevención, vigilancia, sensibilización y condena”.

El caso de Atlas


Atlas es uno de los dos alimoches que WWF había marcado con emisores satélite el pasado mes de junio, en el marco del proyecto de seguimiento de las poblaciones en la zona centro. Este proyecto, que la organización viene desarrollando en las Hoces del río Riaza y sus alrededores desde el año 2000, para frenar la extinción de este pequeño buitre, cuenta con una subvención del Ministerio de Medio Ambiente. Atlas, y la hembra Vega, fueron los dos animales elegidos. Vega continúa aún en sus cuarteles de invernada en el África subsahariana y pronto comenzará también la ruta migratoria, atravesando zonas de gran peligro para su supervivencia, como tendidos eléctricos, aerogeneradores o disparos. Pero la gran amenaza sigue siendo el veneno, algo que queda patente en la muerte de Atlas. Su viaje puede ser seguido a tiempo real por cualquier internauta, desde un mapa en la web de la organización


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Atlas, una de las víctimas del evenenamiento masivo destapado por WWF
© WWF/ Guillermo Doval