Normas Internacionales
Protocolo de Kyoto
A finales de los años 80, los científicos advirtieron de un modo unánime que, a causa de la creciente concentración de gases de efecto invernadero fruto sobre todo de la quema de combustibles fósiles como el petróleo y el gas, la temperatura de la tierra estaba aumentando a un ritmo que a medio plazo quedarían afectadas las condiciones que hacen posible la vida humana en la Tierra. Bajo el impulso de las Naciones Unidas un gran número de países pactaron, en una Convención firmada en 1992, que empezarían a realizar actividades voluntarias tendentes a reducir la emisión de gases de efecto invernadero y que más adelante negociarían compromisos más serios de reducción. En 1997 los Estados parte de esa Convención se reunieron en la ciudad japonesa de Kyoto y acordaron un Protocolo que imponía unas reducciones obligatorias. Dado que los expertos científicos consideran que esas reducciones son insuficientes se está negociando la imposición de nuevas obligaciones más exigentes.
UN COMPROMISO RESPONSABLE
Las obligaciones de reducción pactadas no son homogéneas para todos los Estados porque los países menos ricos, donde los ciudadanos no tienen ni los servicios mínimos para una persona, tienen derecho a seguir aumentando su consumo de energía para cubrir las necesidades básicas de sus ciudadanos. Sin embargo, los países más ricos tienen mayores responsabilidades porque su nivel de bienestar es más alto, superior incluso al necesario, y porque son quienes han consumido la energía que ha colocado a la Tierra en la situación que ahora está. Estos países más ricos tienen que reducir su consumo de energías fósiles. Si se quieren mantener las mismas comodidades habrá que invertir en tecnología nueva (energías renovables) que permitan gastar menos energía, reducir el nivel de contaminación y emisión de gases de efecto invernadero.
UN COMPROMISO RESPONSABLE
Las obligaciones de reducción pactadas no son homogéneas para todos los Estados porque los países menos ricos, donde los ciudadanos no tienen ni los servicios mínimos para una persona, tienen derecho a seguir aumentando su consumo de energía para cubrir las necesidades básicas de sus ciudadanos. Sin embargo, los países más ricos tienen mayores responsabilidades porque su nivel de bienestar es más alto, superior incluso al necesario, y porque son quienes han consumido la energía que ha colocado a la Tierra en la situación que ahora está. Estos países más ricos tienen que reducir su consumo de energías fósiles. Si se quieren mantener las mismas comodidades habrá que invertir en tecnología nueva (energías renovables) que permitan gastar menos energía, reducir el nivel de contaminación y emisión de gases de efecto invernadero.
Protocolo de Kyoto
