Humedales | WWF España

Donde se unen el agua y la tierra hay una fuente de vida: los humedales

©: Diego López WWF

El 2 de febrero de 1971 se firmó un tratado internacional para proteger uno de los ecosistemas más maltratados del planeta: los humedales. En aquel momento, WWF desempeñó un papel fundamental para crear la Convención Ramsar, y no hemos dejado de luchar por ellos desde entonces. 

Espacios de vida 

Desde los manglares tropicales a las llanuras heladas de Siberia, los humedales son cruciales para la buena salud de nuestro planeta. Son zonas cubiertas de agua temporal o permanentemente, se extienden aproximadamente por el 6% de la superficie terrestre, y su diversidad es asombrosa: lagos, estuarios, charcas, marismas, mares poco profundos, llanuras de inundación, arrozales…

Dentro de su enorme rango de formas y tamaños, la función de todos los humedales es similar. Actúan como filtros naturales purificando el agua y eliminando contaminantes, rellenan los acuíferos de los que dependemos para beber, protegen a millones de personas de las inundaciones en los ríos y en las costas, y son el hogar de una biodiversidad asombrosa: se calcula que el 12% de todas las especies conocidas viven en humedales de agua dulce. 

Además, son vitales para el bienestar humano y para conseguir un desarrollo sostenible. Más de mil millones de personas dependen de los humedales para vivir.

Los humedales se están secando

Históricamente, los humedales se han menospreciado y maltratado, considerados terrenos baldíos sin valor, e incluso focos de enfermedades que debían ser “saneados”. Se calcula que desde el año 1900 han desaparecido el 64% de los humedales de nuestro planeta. Una pérdida dramática que sigue en marcha.

En todo el mundo, los humedales siguen desapareciendo víctimas del desarrollo urbano, agrícola e industrial, la sobreexplotación de los recursos hídricos, la contaminación… de la construcción de presas, de la contaminación… Según el Informe Planeta Vivo de WWF, los ecosistemas agua dulce son las más afectados por la pérdida de biodiversidad: sus poblaciones de vertebrados se han reducido un 81% entre 1970 y 2012.

Los humedales españoles y nuestro trabajo

El panorama en España no es mucho mejor. Aunque muchos de nuestros humedales están protegidos sobre el papel con figuras de protección, la realidad es que siguen cercados por el uso insostenible e ilegal de agua para la agricultura, la contaminación, la urbanización y la construcción de infraestructuras. Ejemplo de ello son los problemas que sufren humedales tan emblemáticos como el Delta del Ebro, el Mar Menor o Doñana.

Aunque las leyes europeas nos obligan a conseguir su buen estado, hemos denunciado que los nuevos Planes Hidrológicos –los documentos que marcan el destino de ríos, humedales y acuíferos- aprobados por el Gobierno siguen sin contribuir a mejorar la salud de los humedales.

Tan sólo 320 humedales españoles están incluidos en el Inventario español de zonas húmedas

Las joyas de nuestros humedales: España es el país de Europa con mayor diversidad de humedales. Tenemos más de 1.500 humedales mayores de 0,5 hectáreas. Tan sólo 320 de los humedales españoles están incluidos en el Inventario español de zonas húmedas (conocer su estado es esencial para conservarlos) y sólo 74 son Sitios Ramsar protegidos por este convenio.

Dos ejemplos paradigmáticos donde WWF desempeña un trabajo de conservación en diferentes frentes, y donde aún queda mucho por hacer y defender son Doñana y Daimiel.

© WWF/ Jorge Sierra
© Jorge Sierra / WWF

DOÑANA 

En 1963, WWF compró parte de lo que ahora es el Parque Nacional de Doñana para evitar que se convirtiera en una inmensa plantación de eucaliptos, el primer gran éxito de nuestra organización.

Las marismas de Doñana son un espacio Patrimonio de la Humanidad de Unesco y el humedal más importante de Europa, pero su defensa no nos da tregua.

Doñana sigue cercada por el caos de cultivos de regadío y más de 1.000 pozos ilegales que roban el agua del acuífero. A ello hay que sumar el riesgo de que el Puerto de Sevilla profundice el dragado del estuario del Guadalquivir. Las amenazas para Doñana no sólo no se reducen, sino que crecen: la posible reapertura de las minas de Aznalcóllar y el proyecto de Gas Natural para convertir el subsuelo de Doñana en un almacén de gas son los dos últimos ejemplos.

Las campañas y movilizaciones, la acción política y el trabajo sobre el terreno no paran. 

DAIMIEL

 

Las imágenes de las Tablas de Daimiel ardiendo por dentro durante la última gran sequía de 2009 son imposibles de olvidar.

Aquella situación era el resultado de las decenas de miles de pozos que durante décadas habían esquilmado el acuífero que da vida al Parque Nacional.

Gracias a los buenos años de lluvias la situación ha mejorado mucho, pero no hay que bajar la guardia porque la sobreexplotación de las aguas para la agricultura se mantiene. Por eso estamos trabajando para acabar con los pozos ilegales y para mejorar las prácticas de riego en la zona

Una de las principales actuaciones de WWF en las Tablas de Daimiel es el proyecto “Misión Posible”, que desarrolla  dos líneas de trabajo: restauración forestal y ahorro de agua en agricultura, con apoyo de la tecnología.
 

VER EL PROYECTO MISIÓN POSIBLE