WWF España - No a la mina de uranio de Salamanca

Paremos la mina de uranio en Salamanca

©: Stop Uranio

La mina de uranio de Salamanca: un atentado ecológico y social


En el Campo Charro, en el oeste de Salamanca, una empresa australiana está trabajando para abrir en el corazón de la dehesa ibérica la mayor mina de uranio de toda Europa. La mina a cielo abierto, situada a tan sólo 2,5 kilómetros del pueblo de Retortillo, destruirá un entorno natural de extraordinaria riqueza, protegido por la Red Natura 2000 y hábitat de especies en peligro como el águila real o la cigüeña negra. La empresa ha condenado a muerte a miles de encinas centenarias, cuidadas durante generaciones por la gente local. 

Desde el comienzo, el proyecto de Berkeley ha contado con la rotunda oposición de vecinos de la zona, agrupados en torno a la plataforma ciudadana Stop Uranio. La gente del Campo Charro, una zona rural muy afectada por la despoblación y el abandono, están contemplando desolados cómo se entrega su tierra a una de las industrias más sucias y destructivas del planeta. Una industria, la minería de uranio, que ha sido abandonada en toda Europa occidental por su escasa rentabilidad y sus riesgos para la salud y el medio ambiente. Ningún país europeo permitiría semejante atrocidad ambiental.

La Junta de Castilla y León, y el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, han dado los primeros permisos a la mina sin evaluar el riesgo sobre la población por la radiactividad. No se sabe qué efecto tendrá en la salud de la gente de la zona la presencia de polvo y partículas radiactivas en el aire, o las posibles filtraciones a los ríos y los acuíferos.

Además, la mina puede acabar con los pocos empleos sostenibles y duraderos de la comarca, en sectores como la ganadería o el turismo termal. Este despropósito ambiental y social sólo tiene una justificación: el beneficio a corto plazo para la empresa, ya que se estima que las reservas de uranio apenas durarán 10 años. Cuando la empresa se vaya, como ha pasado en tantos lugares, a la comarca sólo le quedará el olvido y una tierra y una naturaleza arruinada. 

Desde WWF estamos trabajando para detener la mina -una lucha en la que aunamos fuerzas con Stop Uranio, Equo y Ecologistas en Acción- y ya hemos llevado el proyecto de mina de uranio ante la Comisión Europea. Con un informe de la Universidad de Castilla-La Mancha, hemos denunciado que entre los impactos más graves de la mina está la probable extinción de la sarda salmantina, una especie de pez que sólo habita en los ríos de la comarca, protegida a nivel europeo.

La empresa todavía no ha recibido los permisos definitivos para completar el proyecto, y tiene un proceso de denuncia abierto en la Audiencia Nacional, pero a pesar de todo sus máquinas ya están trabajando. La población local ha grabado a operarios de Berkeley talando y arrancando de raíz cientos de encinas centenarias, destruyendo su legado natural más valioso. La Fiscalía de Medio Ambiente de Madrid, tras una denuncia de WWF, ha iniciado una investigación sobre la tala y el impacto en la Red Natura 2000. Además, la Fiscalía de Salamanca también está investigando a la empresa por un posible delito medioambiental.

 
Despídete de estas encinas... Condenadas por Berkeley a ser taladas

Aunque parezca increíble, este atentado ecológico y social está sucediendo en silencio. Para poder detener la mina de Berkeley, la gente del Campo Charro necesita que se sepa lo que está pasando.

Ayúdales. Difunde y escribe por Twitter al Ministro de Energía, Álvaro Nadal, y a la empresa Berkeley para que sepan que no permitiremos que abran la mina de uranio en Salamanca.

 

Ningún país europeo permitiría este atentado ambiental y social @MinistroNadal www.wwf.es/stopuranio #PesadillaEnSalamanca #stopuranio 

.@MinistroNadal NO a la tala de miles de encinas centenarias para abrir la mina de uranio en Salamanca #PesadillaEnSalamanca #stopuranio 

Destruimos la naturaleza del Campo Charro, y a cambio les damos la industria más sucia @MinistroNadal #PesadillaEnSalamanca​ #stopuranio 

Te necesitamos para seguir defendiendo la naturaleza