El consumo urbano del agua supone actualmente unos 5.000 hm3 al año, un 20% del total del agua consumida. El consumo medio diario por persona está en 171 litros, siendo Andalucía la Comunidad Autónoma que más consume, con 190 litros, y La Rioja la que menos, con 141 litros. Hay asimismo una gran variedad en el precio que pagamos por el agua urbana, que varía entre 1,64 €/m3 en Canarias y 0,61 € en Castilla-León y Castilla-La Mancha.
Este consumo del agua en las ciudades supone una cada vez mayor presión sobre los recursos hídricos de los ríos, lagos, humedales y acuíferos. La búsqueda de mayor calidad y seguridad en el suministro a las ciudades está poniendo en peligro los últimos ecosistemas acuáticos bien conservados.
La Directiva Marco del Agua promueve la conservación y restauración de los ecosistemas acuáticos para que, en el futuro, sigan facilitando agua para la vida y la economía. Para ello es necesario reducir las presiones sobre los recursos hídricos mediante medidas que reduzcan la demanda y estimulen en ahorro, garantizando el uso sostenible del agua.
Es cada vez más evidente que los ciudadanos están concienciados en el ahorro de agua, respondiendo a las campañas institucionales y de las organizaciones ambientales. Pero su efecto es temporal y desaparece cuando cesan los mensajes. Por ello es preciso adoptar otras medidas de ahorro permanente.
