¿Cuáles son los impactos ambientales?
En junio de 2004 el Gobierno español derogó el proyecto del trasvase del Ebro y aprobó, como parte de las alternativas, la construcción urgente de 12 desalinizadoras en el arco mediterráneo para producir 621 Hm3/año de agua desalinizada. Desde entonces, en muchas ocasiones se percibe la desalinización como la solución para seguir creciendo de manera descontrolada.
Sin embargo, este proceso conlleva una serie de impactos ambientales negativos entre los que destacan los efectos sobre el territorio producidos por la provisión ‘ilimitada’ de agua para el desarrollo agrícola y turístico:
- urbanización del litoral
- desclasificación de espacios protegidos
- ampliación de regadío
Otros efectos negativos son
- el incremento del consumo energético
- las afecciones a la costa por la ocupación del suelo y los vertidos de salmueras al mar o a los acuíferos
Según
WWF la desalinización, si bien puede ayudar a resolver de manera puntual los problemas de la gestión del agua en el Levante, no puede seguir alimentando un modelo de desarrollo territorial desaforado.
Por ello, antes de construir nuevas plantas desalinizadoras es necesario hacer una correcta estimación de las demandas de agua y evaluar si el destino del agua desalada es realmente compatible con la conservación del medio ambiente.
Además, para WWF la desalinización tiene que complementarse con un mayor control sobre el uso del agua existente – para evitar aprovechamientos al margen de la ley - y con la potenciación de las medidas de ahorro y eficiencia en la utilización de este recurso.