El actual
modelo de desarrollo rural, basado casi exclusivamente en el apoyo al regadío, está en entredicho. Su fuerte
impacto sobre unos recursos naturales cada vez más escasos, la menor disponibilidad de agua por el cambio climático, la saturación de los mercados agrícolas y el elevado consumo de fondos comunitarios y nacionales, requieren un cambio.
El nuevo período de
Desarrollo Rural (2007 – 2013), que contará con un fondo propio, el FEADER, ofrece múltiples oportunidades para lograr este cambio. Este fondo buscar respaldar los objetivos ambientales de la Unión Europea
(protección de suelo y agua, conservación de hábitats y especies y lucha contra cambio climático), promover una agricultura competitiva de calidad respetuosa con el medio ambiente y fomentar la búsqueda de ingresos alternativos en las zonas rurales.
Es el momento de aprovechar estas oportunidades para lograr una
agricultura social, económica y ambientalmente sostenible, acorde con las demandas de la sociedad actual.
Para lograrlo, es necesario un
apoyo real a la agricultura de secano de alto valor ambiental. Una gran parte de nuestros secanos (cereales, dehesas o prados y pastos con ganadería extensiva) albergan hábitats y especies en peligro de desaparición y forman parte de la
red Natura 2000. En estas explotaciones apenas se usan pesticidas y fertilizantes y, con prácticas agrarias adecuadas, son las que mayor potencial tienen para proteger suelo y agua, frenar el declive de la biodiversidad ligada a la agricultura y luchar contra el cambio climático.
A pesar de ello, el millón de explotaciones de secano existentes reciben escasas ayudas si se compara con las percibidas por las de regadío. Si a esto añadimos sus menores rendimientos y la presión para transformarlas a otros usos, se produce un declive de la agricultura de secano que hay que atajar.
Por ello
WWF/Adena ha realizado una propuesta a las administraciones agrarias, para que se cree una línea prioritaria de apoyo a estos sistemas agrarios tradicionales. Vía desarrollo rural, debe mejorarse su viabilidad económica y salvaguardar sus valores ambientales, sociales y culturales. Promoviendo, además,
fuentes alternativas de ingresos (ecoturismo, artesanía y gastronomía local) y
métodos de producción diferenciada (agricultura ecológica) Esto nos permitirá mantener la actividad en las explotaciones de secano de alto valor ambiental, evitando su abandono o la transformación a regadío.