Firma por una PAC verde y justa / ©: WWF

Por una PAC verde y justa



La política agraria europea necesita ser reformada urgentemente. Durante más de 50 años, la UE ha subvencionado e incentivado prácticas agrarias que contaminan nuestro suelo, nuestra agua y nuestro aire, mientras que la agricultura más respetuosa con el medio ambiente se ha ido marginando. Es decir, el dinero público, tu dinero, se ha malgastado. Las pérdidas para el campo y la agricultura han sido enormes:

*3,7 millones de empleos agrarios desaparecieron durante la última década

*El 92% de los ríos y lagos europeos están afectados por contaminación y sobreexplotación debido a la agricultura intensiva

*300 millones de aves
ligadas a los medios agrarios han desaparecido desde 1980. ¡Esto es inaceptable!

El futuro de la PAC

La PAC en cifras:
  • España recibe 7.500 millones de euros al año
  • Determina la gesión del 80% del territorio de la UE
  • El 80% de las ayudas se dentintan al 20% de las explotaciones
La Política Agraria Común (PAC) es la política con mayor presupuesto de la Unión Europea. Supone para nuestro país 7.500 millones de euros al año y determina desde la forma en que se producen los alimentos que comemos, hasta los paisajes en nuestros campos. Especies únicas, como lobos, avutardas o mochuelos dependen de una PAC realmente verde, pues influye en cómo se gestiona el 80% del territorio de la UE. Es una política de relevancia social y económica, pero también ambiental.

La actual PAC centra la mayoría de pagos en ayudas directas a grandes explotaciones, de carácter más o menos intensivos, con fuerte impacto sobre el medio (Informe 'Quien contamina, cobra')  . Además, unos cuantos beneficiarios (menos del 20% del total) acaparan más del 80% de las ayudas. Es un modelo que deja fuera de juego a la agricultura familiar, ecológica, respetuosa con los trabajadores del campo y el medio ambiente (Informe '13 razones para una reforma verde') .

VIDEO: 13 razones para una reforma verde de la PAC




En la actualidad, todos estos aspectos han llevado a una reforma en profundidad de la PAC. Desde WWF apoyamos un cambio total de modelo que permita que el dinero público se destine a aquellos agricultores, ganaderos y gestores forestales que, mediante prácticas adecuadas, producen bienes y servicios para el conjunto de los ciudadanos.

Nuestra propuesta se basa en el principio básico “dinero público para bienes públicos” para apoyar a la agricultura, ganadería y selvicultura realmente sostenible, dada la importancia de estas actividades, no sólo por la producción de alimentos y fibras, sino porque realizan otras funciones, como el mantenimiento de la biodiversidad y los paisajes, la protección del suelo y los recursos hídricos o la creación de empleo en el medio rural.

La nueva PAC planteada por SEO/BirdLife y WWF España sería también clave para la recuperación de razas y variedades locales en peligro de extinción, o para mantener producciones de calidad con criterios ambientales. Además, potenciaría el papel de la agricultura y el sector forestal en la lucha y adaptación al cambio climático. Pedimos, además, que no se concedan más cheques en blanco para la agricultura insostenible, en cumplimiento con el principio “quien contamina, paga”.

Sin embargo, en esta reforma de la PAC, las decisiones que tomen los europarlamentarios y los ministros de Agricultura serán clave. De ellos dependerá el futuro de agricultores y ganaderos. Pero también los paisajes rurales, el estado de los ríos o el futuro de especies únicas. Incluso la creación de empleo depende de una PAC verde, que tiene 4 veces más potencial para generar puestos de trabajo que el momento actual. Hasta el momento, las negociaciones no avanzan en la dirección adecuada.

Existen graves contradicciones que deberían desaparecer en esta reforma, como que se pague dos veces a un agricultor por un mismo compromiso, o que se concedan ayudas a quienes contaminan el agua y utilizan pesticidas fuera del marco legal.

Asimismo, sería necesario suprimir la financiación con fondos públicos de nuevos regadíos en zonas con escasez de agua, y asegurar, por el contrario, que la modernización de las superficies regadas en la actualidad ahorren de verdad agua para los ríos. Además, necesitamos que se refuercen las ayudas de desarrollo rural que se destinan a productores ecológicos, fincas en Natura 2000 o a apoyar a los Sistemas de Alto Valor Natural.

Se tendría que priorizar un sistema de ayudas verdes que realmente favorezca la rotación de los cultivos, el mantenimiento de elementos importantes para la biodiversidad en las fincas, así como la conservación de los pastos permanentes. Esto significaría una apuesta decidida por agricultores y ganaderos extensivos que, por otra parte, son la inmensa mayoría de los productores españoles.

Esta reforma también debería promover una distribución más justa de las ayudas, evitando las desigualdades actuales, por las que un productor de tabaco (cultivo intensivo) puede cobrar hasta 4.200 €/ha, mientras que un agricultor de cereales de secano (cultivo extensivo) solo recibe 120.

Para que esta nueva PAC sostenible sea una realidad, necesitamos hacer ver a nuestros políticos que esta normativa va más allá del mundo agrario y que nos afecta a todos. Ahora es el momento de cambiar la PAC, de lo contrario, habrá que esperar otros siete años a la próxima reforma y quién sabe si todavía habrá agricultores y ganaderos en el campo.