En buena parte, esta contaminación orgánica se debe al insuficientemente cumplimiento de la Directiva Europea 91/271/CEE sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas, que obligaba a
instalar sistemas adecuados de depuración en los núcleos úrbanos mayores a 2000 habitantes antes del año 2005.
Según los datos del año 2005, todavía
1 de cada 10 litros de vertidos no contaba con la depuración adecuada;
y esta situación afecta a 800 núcleos urbanos, incluyendo por ejemplo a Vigo, Burgos, Ourense, Oviedo, Algeciras, Úbeda, Badajoz, Ciudad Real e Ibiza.
Hay otros 288 núcleos urbanos con un tratamiento de depuración insuficiente, porque se encuentran en ‘zonas sensibles’ que sufren bajo la eutrofización, como son por ejemplo los embalses para el abastecimiento de agua.
La agricultura, por otro lado, constituye el contaminador difuso más importante de España. La contaminación por nitratos en las aguas subterráneas se debe a la
infiltración de los fertilizantes agrícolas, de los cuales se usan en España aproximadamente 1,700 toneladas al año, con una media de 121 kg por hectárea y un consumo medio mucho mayor en Canarias, la Comunidad Valenciana y Murcia. La Directiva Europea correspondiente establece un contenido máximo de 50 mg/l en las aguas subterráneas. A pesar de ello, y de los planes y acciones que se están desarrollando en esta materia – por ejemplo, la excesiva contaminación es uno de los criterios teóricos para reducir la cuantía de las subvenciones agrarias, según lo recogido en la ‘condicionalidad’ a estas ayudas europeas –
el Guadalquivir y el Guadiana sobrepasan los valores máximos en más de un 30% de sus estaciones de control, y también es un problema importante en las cuencas del Júcar (28%), Ebro (12%), Tajo (10%) y Segura (9%).
En cuanto al
uso de los fitosanitarios agrarios, entre 1995 y 2005 ha aumentado en un 70%, alcanzando un total de casi 50.000 toneladas, y una media de 3 kg por hectárea. Las Comunidades Autónomas con un mayor uso de estos pesticidas por hectárea son Cantabria, la Comunidad Valenciana y Murcia.
No sólo ha aumentado el consumo de pesticidas, sino también su toxicidad. WWF ha elaborado una lista de productos con toxicidad crítica cuyo uso debería eliminarse cuanto antes para mantener la salud de los ecosistemas y de las personas.