La Cuenca del Congo, el corazón verde de África
La Cuenca del Congo es una de las últimas regiones de la Tierra dominadas por el bosque en su estado más puro. Una selva tropical de 180 millones de hectáreas que se extiende por el corazón de África, convirtiéndose en la segunda zona boscosa más grande del mundo, después de la Amazonía.
En la actualidad, la supervivencia de 30 millones de personas en África Central depende de forma directa de los recursos que se obtienen de estos ecosistemas. Además, la Cuenca del Congo alberga especies emblemáticas, como la mayor población de elefantes africanos, junto a gorilas de montaña o chimpancés pigmeos.
Sin embargo, las selvas africanas no son sólo de vital importancia para el continente. De hecho, representan una fuente crucial de bienes y servicios para todo el planeta. Hoy día estos bosques constituyen un gran valor para la economía mundial, al servir de almacén de alimentos, agua, minerales o madera, y contribuir a la regulación del clima.
Conservar estos ecosistemas y gestionarlos de forma sostenible son los principales objetivos del trabajo que WWF realiza en la región desde hace décadas.