Restauración Bosques
Conservando nuestros hábitats forestales
Los bosques ocupan en España menos del 26% de la superficie del territorio nacional, y apenas el 29% de la superficie potencial que podrían ocupar. La desaparición de grandes extensiones de bosque en nuestro país y la baja calidad ecológica de los que aún perduran, explican la necesidad de impulsar medidas contundentes, coordinadas a nivel estatal, tendentes a ampliar la superficie boscosa y a mejorar la calidad ecológica de aquella que aún nos queda.
Una situación que, añadida a la escasa capacidad de regeneración natural de muchas de nuestras masas, la elevada fragmentación que sufren, los procesos erosivos graves asociados a un 60% de la superficie forestal desarbolada y al actual contexto de calentamiento global no nos permite dibujar un escenario optimista para el futuro de los bosques.
La situación es especialmente preocupante para los carrascales, las carballeiras y los robledales ibéricos, así como para los sabinares canarios, que se encuentran casi en extinción al quedar apenas entre el 5 y el 15% de su superficie potencial.
Sin bosques no hay vida. Los importantes bienes y las vitales funciones que los bosques desempeñan, como albergue de biodiversidad y de recursos naturales, como espacio de ocio y esparcimiento, como regulador indispensable del ciclo del agua y como elemento esencial en la lucha contra el cambio climático, hacen de su conservación y restauración una excelente inversión económica, social y biológica.
WWF trabaja para que se impulse una restauración planificada y coordinada que establezca las zonas prioritarias de restauración para que las generaciones posteriores puedan seguir disfrutando de los bosques.
Una situación que, añadida a la escasa capacidad de regeneración natural de muchas de nuestras masas, la elevada fragmentación que sufren, los procesos erosivos graves asociados a un 60% de la superficie forestal desarbolada y al actual contexto de calentamiento global no nos permite dibujar un escenario optimista para el futuro de los bosques.
La situación es especialmente preocupante para los carrascales, las carballeiras y los robledales ibéricos, así como para los sabinares canarios, que se encuentran casi en extinción al quedar apenas entre el 5 y el 15% de su superficie potencial.
Sin bosques no hay vida. Los importantes bienes y las vitales funciones que los bosques desempeñan, como albergue de biodiversidad y de recursos naturales, como espacio de ocio y esparcimiento, como regulador indispensable del ciclo del agua y como elemento esencial en la lucha contra el cambio climático, hacen de su conservación y restauración una excelente inversión económica, social y biológica.
WWF trabaja para que se impulse una restauración planificada y coordinada que establezca las zonas prioritarias de restauración para que las generaciones posteriores puedan seguir disfrutando de los bosques.


