El precio del planeta
Las prestaciones que la naturaleza nos brinda de manera gratuita tendrían un alto coste si fuera necesario reproducirlas de manera artificial, por lo que conservar unos recursos saludables representan, no sólo una obligación para preservar el futuro del planeta, sino además, un enorme ahorro para los países. El informe elaborado por la Comisión Europea sobre la economía de los ecosistemas (TEEB) muestra cómo los expertos olvidan cuantificar el valor del patrimonio natural de sus países.
Por primera vez, la conservación no se enfoca tan sólo desde el punto de vista de la protección de hábitats y especies, sino también desde el enorme coste que su desaparición puede suponer.
La biodiversidad, es decir, la variedad de especies, hábitats y ecosistemas de toda Europa, conforma una parte invalorable de nuestras vidas. Se trata del entorno en el que vivimos, el aire que respiramos y el agua que bebemos. La adecuada conservación de la naturaleza proporciona a nuestra sociedad diferentes servicios, como puede ser el filtrado del aire, el control de inundaciones, la polinización de plantas, la purificación y almacenamiento de aguas, etc. Se trata de un capital, en este caso natural, que los análisis de los economistas rara vez tienen en cuenta. Hasta ahora no se había evaluado el coste económico que la pérdida de biodiversidad puede tener para sus países.
Por primera vez, la conservación no se enfoca tan sólo desde el punto de vista de la protección de hábitats y especies, sino también desde el enorme coste que su desaparición puede suponer.
La biodiversidad, es decir, la variedad de especies, hábitats y ecosistemas de toda Europa, conforma una parte invalorable de nuestras vidas. Se trata del entorno en el que vivimos, el aire que respiramos y el agua que bebemos. La adecuada conservación de la naturaleza proporciona a nuestra sociedad diferentes servicios, como puede ser el filtrado del aire, el control de inundaciones, la polinización de plantas, la purificación y almacenamiento de aguas, etc. Se trata de un capital, en este caso natural, que los análisis de los economistas rara vez tienen en cuenta. Hasta ahora no se había evaluado el coste económico que la pérdida de biodiversidad puede tener para sus países.
El precio del Planeta
