WWF Polar Bears from Sam Shingler on Vimeo.
El hielo del Océano Ártico se está derritiendo a un ritmo sin precedentes. El oso polar necesita el hielo para encontrar sus presas, y cuando el hielo se retira hacia el norte en la época de verano, el oso polar se refugia en estas áreas septentrionales huyendo de los cazadores furtivos, buscando zonas remotas en las que poder criar a sus cachorros. La retirada paulatina del hielo debido al cambio climático es la mayor amenaza para la especie. Esta pérdida de hábitat es la mayor amenaza para la especie.
- Aumento del tráfico marítimo:
El aumento del número de barcos que recorre estas zonas marinas está agudizando la fragmentación del hábitat. Además,el incremento de buques petroleros genera un mayor riesgo de vertidos.
El Acuerdo Internacional para la Conservación del Oso Polar (1973) puso fin a la caza comercial de esta especie. Sólo se permite su captura como medio de subsistencia para las comunidades locales, siempre que se realice con métodos tradicionales. Sin embargo, en países como Rusia o Groenladia existe una grave falta de regulación, control e información sobre la caza de oso de polares.
Como grandes predadores, los osos polares están expuestos a altos niveles de contaminación que incorporan a través de su alimentación. Entre estos, los Contaminantes Orgánicos Persistentes que incluyen una amplia gama de sustancias tóxicas.
La explotación, extracción y transporte de petróleo en el Ártico afecta al hábitat del oso polar de muchas formas. Existen enormes operaciones en el Ártico y cada vez aumentan su presencia a medida que las reservas mundiales en otras latitudes comienzan a secarse. En la actualidad existen grandes instalacions en Rusia, Canadá y Alaska. Los vertidos, aunque sean de pequeña magnitud, ponen en peligro la frágil subsistencia de los osos.