¿Qué hace WWF/Adena?

A finales de la década de los ochenta, los investigadores Rodríguez y Delibes (1990) estimaban el tamaño de la población española de lince ibérico en unos 1.100 ejemplares, con menos de 350 hembras reproductoras. De las 48 áreas de presencia estable encontradas en España, sólo en ocho de ellas se estimó un número de linces superior a 25. Estas áreas de presencia estable se agrupaban en nueve poblaciones genéticamente aisladas, de mayor o menor tamaño en el cuadrante suroccidental de la Península Ibérica.

Sin embargo una década después con la realización del segundo censo nacional (2000-2002) se confirman las peores previsiones. De las poblaciones descritas a finales de los ochenta por Rodriguez y Delibes, tan sólo se puede confirmar la supervivencia de dos núcleos: el de Sierra Morena Oriental (Sierras de Andujar y Cárdena) y el de Doñana. Sumando la población de estos dos núcleos y añadiendo otros posibles individuos que puedan localizarse en territorios históricos que en la actualidad contarían con densidades tan bajas que hiciera su detección muy difícil (como el caso de Montes de Toledo, la comunidad de Madrid o la Sierra de Gata) la población no superaría los 160 ejemplares mayores de un año. A raíz de los resultados de este la UICN decide en 2002 la UICN subir el lince a la categoría de “en peligro crítico”, la máxima categoría de amenaza previa a la extinción. A partir de ese momento, el continuo seguimiento de las poblaciones de linces, en el que WWF/Adena participa de forma muy activa, confirma la gravedad de la situación (así en 2004 se estimaba que la población realmente no superaba los 100 ejemplares).

Sin embargo en los últimos años la buen respuesta de las poblaciones de Andujar-Cardeña y de Doñana a las diferentes medidas de conservación aplicadas principalmente gracias al apoyo de la Unión Europea a través de distintos proyectos Life, la puesta en marcha de determinadas acciones como el plan de cría en cautividad o las recientes sueltas para crear nuevas poblaciones en Sierra Morena y los esfuerzos conjunto de diferentes instituciones y administraciones nacionales e internacionales nos permiten albergar ciertas esperanzas de que es posible evitar la extinción de la especie.



Principales amenazas


El principal factor que pone en riesgo la supervivencia del lince es la escasez de su presa básica, el conejo, debido a las diferentes epidemias que ha sufrido este animal desde los años cincuenta (mixomatosis y enfermedad hemorrágico vírica); Otros peligros incluyen

  • La mortalidad producida por el hombre de manera intencionada (caza furtiva) o accidental (trampeo destinado a otros animales, atropellos, etc.)
  • La destrucción o alteración de su hábitat: el matorral y bosque mediterráneo;
  • El aislamiento y la fragmentación de sus poblaciones, ya muy pequeñas y que debido a la construcción de obras públicas como carreteras o embalses no encuentran corredores por los que intercambiar individuos.
 / ©: WWF/ Alfonso Moreno
Lince ibérico
© WWF/ Alfonso Moreno
La normativa internacional (Convenio de Washington, Anexo I; Convenio de Berna, Anexo II), comunitaria (Directiva Hábitats, Anexo II como especie prioritaria y Anexo IV) y nacional (R.D. 439/90 y Ley 4/89) protegen a esta especie. Pero en el caso concreto español, aunque su legislación obliga desde hace más de diez años a la redacción de planes de recuperación para las especies catalogadas en peligro de extinción, como el lince ibérico solamente, y en 1999, la Administración central redactó una Estrategia Nacional para la Conservación del Lince Ibérico, en gran parte coincidente con el Plan de Acción de WWF. Sin embargo, ninguna de las Comunidades Autónomas en las que vive la especie ha aprobado sus respectivos planes, y solamente cuentan con borradores. Además, cantidades millonarias han sido gastadas por estas Comunidades Autónomas destinadas a la conservación del lince ibérico, sobre todo procedentes del Programa Life de la U.E.
A pesar de ello, la situación del lince ibérico cada vez es más crítica y no se observan indicios de recuperación.

Acciones sobre el terreno

Gran parte del área de distribución del lince ibérico se encuentra incluida en terrenos de titularidad privada. Se trata de grandes fincas dedicadas a la caza en las que la influencia de la Administración es muy escasa.
La falta de participación del sector privado en los esfuerzos de conservación de esta especie puede tener relación con el escaso resultado positivo obtenido hasta ahora.
Por ello, en el marco de la Estrategia Nacional para la Conservación del Lince Ibérico, con el apoyo económico de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, y en coordinación con el resto de las entidades implicadas en la conservación de esta especie, WWF/Adena ha iniciado un proyecto basado en la participación de los propietarios de fincas cinegéticas privadas, que incluye actividades como la creación de una red de espacios protegidos que garanticen su conservación, trabajos de influencia política para la aprobación de los planes de recuperación, de estudio y mejora de obras que impactan en el área del lince, de educación y sensibilización entre cazadores y población local, etc.

Asimismo, en esas fincas con acuerdos se están desarrollando trabajos de investigación para averiguar con precisión el tamaño de la población de los linces y su situación. Los censos se basan en la detección de marcas y señales de los animales y sobre todo en el uso de 30 cámaras fotográficas-trampa.

Este trabajo de detección fotográfica de linces se enmarca en el Censo Diagnóstico Nacional de la Población de Lince Ibérico que se está realizando en la actualidad y cuenta con la participación de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Organismo Autónomo de Parques Nacionales y Dirección General de Conservación de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente, Fundación CBD Hábitat y WWF/Adena.

EN CIFRAS


En Doñana, donde se viene trabajando con esta técnica desde 1998, se han identificado 35 linces ibéricos diferentes como mínimo, estimándose una población de unos 30 ejemplares porque algunos de los fotografiados ya no se encuentran entre nosotros. Por su parte, en el área de Andújar están funcionando las estaciones de trampeo fotográfico desde 1999 y se han controlado un mínimo de 74 linces ibéricos diferentes (datos de junio de 2002).
Estos datos continúan confirmando la grave situación del felino, con una población total que no debe rebasar los 200 ejemplares.

Además de estos trabajos sobre el terreno, y gracias al apoyo de WWF International, desde enero de 2000 WWF/Adena cuenta con un estudio realizado por el Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid titulado "Propuestas para la gestión de fincas cinegéticas incluidas en el área de distribución del lince ibérico (Lynx pardinus)". Este informe revisa diferentes modelos de gestión en fincas cinegéticas compatibles con la conservación del lince y un repaso a las diferentes ayudas existentes que pueden servir para la financiación de estos modelos de gestión.

Con ello tratamos de obtener una visión de las fuentes de financiación ligadas a la gestión del hábitat del lince que pueden disminuir los costes y facilitar la integración del proyecto en las estrategias regionales de conservación. Además de las ayudas específicas para la conservación de especies amenazadas, destacan las dirigidas a terrenos cinegéticos, las agroambientales y las de plantación y mejora forestal. No obstante, compaginar estas formas de financiación puede generar conflictos, ya que los ámbitos territoriales y los plazos temporales de las medidas no tienen por que coincidir.

Unidas a ésta se realizan otras acciones de sensibilización y educación, a través de la edición de material divulgativo como un boletín específico para las fincas de caza, carteles, folletos, etc. que son distribuidos entre la población local para informar sobre la situación del lince ibérico y dar difusión al proyecto. Ttambién se hace lo mismo a través de medios de comunicación regionales, nacionales e internacionales.