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10 may 2010
Ecologistas en acción y WWF recuerdan que el veneno sigue asolando el valle del Tiétar
Nuevos casos de envenenamiento en fincas reincidentes truncan la recuperación del águila imperial en el valle del Tiétar y ponen en evidencia la falta de actuaciones eficaces contra el veneno en una de las comarcas naturales más importantes de Castilla-La Mancha.
Según estimaciones de WWF, en los últimos quince años han muerto a causa del veneno más de 20.000 aves rapaces de las cinco especies más amenazadas en nuestro país. Según un nuevo informe de nuestra organización, titulado “El veneno en España”, esta práctica se convierte así en la mayor amenaza para un amplio grupo de especies, gran parte de ellas en peligro. De hecho, el buitre negro, el águila imperial, el quebrantahuesos, el alimoche o el milano real figuran, entre otros, como principales víctimas de esta amenaza.
En España, el veneno sigue ligado principalmente a la gestión de la caza menor. Así, se utiliza en teoría contra zorros y otros carnívoros a los que se considera competidores por las mismas presas. Pero en realidad se ha demostrado que, lejos de ser un método de control de predadores, el uso de cebos envenenados es una fórmula de eliminación indiscriminada y masiva de fauna.
Las aves rapaces son las principales víctimas de esta práctica y, en segundo lugar, los mamíferos domésticos, en su mayoría, perros. En cuanto al impacto por regiones, Andalucía es la CCAA más afectada, seguida en número de casos por Castilla y León y Castilla-La Mancha. No obstante, a pesar de figurar en el primer y tercer puesto, cabe destacar también que Andalucía y Castilla-La Mancha han mejorado en los últimos años. En este sentido, han procedido al cierre de cotos para favorecer la recuperación del medio afectado por el veneno, a lo que se une la puesta en marcha en Andalucía de una patrulla de perros que detectan cebos envenenados a modo preventivo.
En España, el veneno sigue ligado principalmente a la gestión de la caza menor. Así, se utiliza en teoría contra zorros y otros carnívoros a los que se considera competidores por las mismas presas. Pero en realidad se ha demostrado que, lejos de ser un método de control de predadores, el uso de cebos envenenados es una fórmula de eliminación indiscriminada y masiva de fauna.
Las aves rapaces son las principales víctimas de esta práctica y, en segundo lugar, los mamíferos domésticos, en su mayoría, perros. En cuanto al impacto por regiones, Andalucía es la CCAA más afectada, seguida en número de casos por Castilla y León y Castilla-La Mancha. No obstante, a pesar de figurar en el primer y tercer puesto, cabe destacar también que Andalucía y Castilla-La Mancha han mejorado en los últimos años. En este sentido, han procedido al cierre de cotos para favorecer la recuperación del medio afectado por el veneno, a lo que se une la puesta en marcha en Andalucía de una patrulla de perros que detectan cebos envenenados a modo preventivo.

