La huella ecológica del turismo de masas en el Mediterráneo es ya, en muchos casos, irreversible.
Nuestras costas están sometidas a una presión constante desde hace siglos. En la actualidad, unos 25 millones de personas viven de forma permanente en nuestras áreas costeras, población que se multiplica por tres con la afluencia de turistas, lo que implica una masificación excesiva de la franja litoral, la más rica y frágil del medio marino.
La ocupación del litoral
...es el principal problema que afrontan nuestras costas. El desarrollo de puertos industriales y deportivos, los dragados, las regeneraciones de playas y especialmente el desarrollo urbanístico incontrolado, han transformado profundamente nuestro litoral, generando impactos muy graves y una pérdida de naturalidad en su fisonomía.
Todas estas actuaciones generan una destrucción directa del hábitat o modifican sus características ambientales (aumento de turbidez, cambio en las dinámicas de corrientes, sedimentación) cuyo resultado final es la desaparición de especies de flora y fauna marinas.
El turismo masivo
....es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en la región mediterránea, el destino más importante del mundo. El 30 por ciento de las llegadas turísticas internacionales se producen en áreas costeras del Mediterráneo, lo que supone un aumento estacional de la población de unos 250 millones de personas.
En unos quince años, esta frágil región podría recibir más de 350 millones de visitas. La huella ecológica del turismo de masas en el Mediterráneo es ya, en muchos casos, irreversible. España es la segunda potencia turística mundial, lo que sigue provocando una intervención sobre el litoral con el fin de satisfacer la demanda creciente de un turismo de “sol y playa”.