El impacto del descenso de capturas debido a la sobre-explotación, está provoando consecuencias nefastas en numerosas comunidades pesqueras de todo el mundo. El caso de Terranova en Canadá es muy ilustrativo en cuanto a los efectos sociales del agotamiento de los recursos pesqueros. Durante siglos se han explotado los ricos bancos de bacalao de esta región, que se considerabaon inagotables. A comienzos de los 90, cerca de 110.000 personas vivían de la industria pesquera y transformadora.
Pero en 1992, tras varios años de alertas de científicos y pescadores, la pesquería de bacalao colapsó, dejando en la calle a cerca de 40,000 trabajadores de la industria extractiva y transformadora. Quince años después del cierre de la pesquería, el bacalao no se ha recuperado aún y los científicos se muestran poco optimistas ya que la desaparición de esta especie ha conllevado otros profundos cambios en los ecosistemas afectados que, a su vez, no facilitan el regreso del gran bacalao.
Del mismo modo, los pescadores de Senegal no han podido volver a capturar las valiosas barracudas o carpas rojas. En vez de estas especies, los pescadores se tienen que concentrar ahora en los poco valorados kobos (un pequeño pez pelágico costero) como único recurso.
Otras especies marinas están sufriendoa su vez los efectos del agotamiento de las pesquerías, ya que se están quedando sin alimento las focas, las nutrias marinas, las aves marinas, las ballenas y los delfines. Las ballenas yubarta de la Bahía de Fundy en Canadá se están quedando sin alimento por la tremenda presión que ejerce la flota de pesca sobre los bancos de arenque.