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Pesca Destructiva

Algunas artes pesqueras son extremadamente destructivas con los hábitats marinos sensibles. Hábitats como los arrecifes de coral y las praderas de fanerógamas que son esenciales para la reproducción de las especies comerciales así como para ciertas especies en peligro de extinción.
  • Arrastre de profundidad
  • Redes de deriva
  • Pesca con cianuro
  • Pesca con dinamita
  • Pesca fantasma
 / ©: WWF-Canon / Jürgen Freund
Pesca de arrastre en Malasia
© WWF-Canon / Jürgen Freund

Arrastre de profundidad

Antiguamente los barcos arrastreros industriales evitaban los arrecifes y zonas rocosas para no enganchar, perder o dañar sus redes. Pero la introducción de las puertas, plomadas y otros dispositivos en el arrastre en los años 80 cambió totalmente las prácticas, ya que les permite operar sobre sustratos duros. Los mayores barcos de arrastre superan los 100 metros de eslora y disponen de dispositivos rodantes de más de 75 cm de diámetro, que mueven puertas de 25 toneladas. Los avances tecnológicos permiten a los arrastreros de profundidad trabajar a 2000 m de profundidad. El uso masivo de este tipo de pesca está teniendo un impacto sin precedente sobre los fondos marinos del Planeta.

En un experimento en Alaska se observó que tras un simple paso de la red de arrastre, el 55 % de los corales de agua fría dañados no se habían recuperado un año después. En el Atlántico NE se han encontrado marcas de las puertas en los fondos de más de 4 km y en montañas submarinas fuertemente explotadas del Sur de Australia, el 90 % de su superficie ha quedado totalmente estéril, destruyendo la totalidad de los corales, zona de protección y reproducción de especies comerciales.

En España el arrastre de fondo es el responsable de la destrucción de gran parte de las praderas de fanerógamas marinas y arrecifes de corales de agua fría tal y como  WWF ha podido comprobar a través de la campaña científica del CSIC Deep Coral Project.

Redes de deriva

 / ©: WWF-Canon / P. Guglielmi
Red de deriva en el Mediterráneo
© WWF-Canon / P. Guglielmi

Se trata de redes de unos 15-20 metros de profundidad y una longitud variable que puede superar los 50 km., que se cala en aguas superficiales y se deja, como su nombre indica, a la deriva de las corrientes, capturando cualquier organismo de cierto tamaño que se cruce en el camino: tortugas, cetáceos, focas, aves... por ello son conocidas como “cortinas de la muerte

En el Mediterráneo se utilizan para capturar pez espada y otros grandes pelágicos y en el Báltico para capturar salmones, donde han llevado al borde de la extinción a la marsopa, de la que quedan apenas 100 ejemplares. En los años 90, época de su máxima expansión, este arte mataba según la Comisión Ballenera Internacional, cerca de 10.000 cetáceos al año en el Mare Nostrum. Por ello Naciones Unidas prohibió en 1992 la redes de deriva de gran escala, limitándolas a 2,5 km de longitud. A partir de entonces, distintos organismos internacionales como la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM) o la Unión Euroepa han ampliado esta medida, prohibiéndolas totalmente en el Mediterráneo.

Pese a estar completamente prohibidas, cerca de 400 embarcaciones aún las utilizan ilegalmente en el Mediterráneo: Italia, Francia, Turquía y Marruecos, cuya flota de rederos mata unos 4.000 delfines (listado y común) sólo en el Mar de Alborán según un informe hecho público por WWF en 2003 

Pesca con cianuro

Los pescadores se valen de cianuro de sodio para aturdir a los peces, sin llegar a matarlos, facilitando así su captura. Se comenzó a utilizar esta técnica en los años 60 para obtener peces para acuariofilia; pero desde los 80 su uso se disparó para obtener ejemplares vivos de peces de arrecife para los restaurantes de Hong Kong, Singapur y China. Cada año se comercializan 20.000 toneladas de peces capturados con esta técnica destructiva, que arrasa 1 m2 de corales por cada capturado.

Pesca con dinamita

Los pescadores lanzan un cartucho de dinamita u otro explosivo al mar, matando a los peces y el resto de organismos del entorno; cuando los peces flotan en la superficie son recogidos. Esta técnica ha destruido gran parte de los arrecifes de coral del sureste asiático en los últimos 20 años. En nuestro país aún se utiliza ilegalmente en algunas zonas para pescar sardinas.

Pesca fantasma

Algunas artes de pesca que se pierden o son abandonadas en el mar pueden seguir pescando mucho tiempo después y capturando cetáceos, tortugas y otras criaturas marinas. Cuando se utilizaban redes de deriva en aguas de alta mar, se estimó que se perdían unos 1.000 km. de estas redes cada año sólo en el Pacífico Norte. El impacto de este problema no está bien estudiado pero se cree que puede ser severo en algunas regiones.

Más información

Un Informe conjunto de IUCN, Natural Resources Defense Council y WWF analiza el impacto de la flota de arrastre de profundidad a nivel internacional, llegando a la conclusión de que se trata de la principal amenaza a los ecosistemas sensibles y la biodiversidad de las profundidades marinas, aunque sólo aporte el 0,5% del valor de la pesca mundial.

Descargar el informe:
High Seas bottom fisheries and their impact on the biodiversity of vulnerable deep-sea ecosystems: summary findings
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