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Pesca Ilegal

 / ©: Australian Fisheries maagement authority
El barco Viarsa 1, de bandera uruguaya, sospechoso de pesca ilegal en aguas australianas, fue interceptado por las autoridades en agosto de 2003.
© Australian Fisheries maagement authority
La Pesca Ilegal, No Declarada y No Regulada (IUU, en sus siglas en inglés) es uno de los principales problemas que enfrentan nuestros mares ya que existe en casi todas las pesquerías, y puede superar el 50 % de las capturas totales en algunas de ellas, tal y como ha demostrado WWF en el caso del atún rojo.
Puesto que, evidentemente, los pescadores piratas no declaran su capturas ilegales, el nivel real de pesca IUU es difícil de cuantificar. Aunque se sospecha que en algunos casos las capturas ilegales superan varias veces los niveles permitidos.

Según el informe de WWF la naturaleza cambiante de la pesca de alta mar: cómo las banderas de conveniencia dan cobertura a la Pesca Ilegal, No Declarada y No Regulada (1), el sistema de banderas de conveniencia proporciona una cobertura perfecta a la pesca ilegal que según Naciones Unidas suponen un 30% de las capturas totales de distintas pesquerías. Según el mismo, cerca del 15% de la flota mundial usa banderas de conveniencia o se desconoce la identidad de su bandera. Un dato significativo es que nuestro país se encuentra a la cabeza mundial en el uso de éstas.

La pesca IUU incluye

- Pescar contraviniendo la legislación de un país o un acuerdo internacional

- No declarar las capturas a una autoridad relevante

- Pescar de forma que se minan los esfuerzos de gestión para conservar especies y ecosistemas marinos.

La pesca ilegal adopta a menudo una estructura de crimen organizado, profesionalmente coordinada a nivel global. Por ejemplo, un buque pirata puede pertenecer a una empresa enclavada en un paraíso fiscal del Caribe, aunque el armador es español, el capitán ruso y la tripulación filipina o china y el buque abanderado en Togo. Las compañías se valen de distintas estratagemas para evitar que sus barcos sean apresados e incumplir la leyes y convenios internacionales que protegen las poblaciones pesqueras.
Los piratas logran disfrazar el origen de sus capturas ilegales tan bien, que los productos son vendidos legítimamente en los mercados de Japón, EE.UU, UE y otros países desarrollados.

La pesca ilegal no sólo agota las poblaciones de peces, también mata decenas a miles de organismos marinos y destruye valiosos ecosistemas por el uso de artes y prácticas ilegales. La pesca IUU tiene también terribles consecuencias económicas, por ejemplo Sudáfrica ha declarado unas pérdidas por la pesca ilegal de merluza negra de cerca de 300 M $ desde mediados de los 90, lo que ha supuesto la ruina de muchos de los operadores legales ya que los piratas han terminado en apenas tres años con pesquerías enteras de esta especie.

Banderas de conveniencia

El mayor problema en la gestión pesquera y la lucha contra la pesca ilegal son las denominadas banderas de conveniencia.

Bajo la legislación internacional existente, la ley del Estado de abanderamiento (el país en donde está registrado un buque)  es la que se aplica. De modo que si un país no ha firmado los convenios internacionales o no los hace cumplir, el buque abanderado en este país no tiene problemas para saquear los recursos de aguas internacionales o, incluso nacionales de un país ribereño, si así lo desea. Fuentes de la industria estiman que hay un 1.300 buques de grandes dimensiones con estas características.