Sobrecapacidad
Pesca industrial de pez reloj anaranjado, Australia
El aumento de las flotas y las redes amenaza la supervivencia de las especies marinas
Los avances tecnológicos han permitido un incremento espectacular de la capacidad pesquera durante los últimos 50 años. Esta es la principal causa de la sobre-explotación que sufren los recursos marinos, ya que la flota mundial es 2,5 veces más grande de lo que pueden soportar los mismos. En la UE se estima que la sobrecapacidad de la flota es de un 40% y que el 81% de las pesquerías están agotadas o sobre-explotadas. Uno de los casos más críticos, es el que afecta al atún rojo, el cual está siendo explotado hasta 4 veces más de la capacidad recomendada por los científicos.
Potentes motores han sustituido a las velas, los barcos son mucho más grandes, y están fabricados con materiales más ligeros y resistentes. Además disponen de frigoríficos a bordo que permiten a los pescadores estar faenando durante meses; La tecnología ha incorporado avionetas, satélites o sónares que ayudan a localizar los bancos de peces. De hecho se está utilizando tecnología procedente de investigaciones militares que permiten localizar y capturar bancos de peces con una altísima eficacia.
Estos avances han permitido una expansión de la flota de pesca industrial espectacular, que despliega miles de kilómetros de redes y palangres a diario; algunas de ellas podrían albergar hasta 12 aviones jumbo. Esto ha supuesto, según algunos informes, una reducción del 80 % en las poblaciones de peces en los últimos 15 años, así como la desaparición del 90 % de los grandes predadores como atunes y peces espada.
Los planes de ajuste de flota que han ido estableciendo los países, se han basado en la reducción de eslora y potencia, pero estos no son índices suficientes para evaluar la capacidad pesquera, pues no tienen en cuenta el denominado coeficiente tecnológico. Sirva de ejemplo, el caso de un arrastrero congelador construido en 1995, que es dos veces más eficiente que uno construido en 1980 y cuatro veces que uno de 1965 del mismo arqueo/potencia. En promedio, los especialistas calculan que para no incrementar la capacidad pesquera, un buque nuevo debería ser sustituido por tres construidos antes de 1980.
Potentes motores han sustituido a las velas, los barcos son mucho más grandes, y están fabricados con materiales más ligeros y resistentes. Además disponen de frigoríficos a bordo que permiten a los pescadores estar faenando durante meses; La tecnología ha incorporado avionetas, satélites o sónares que ayudan a localizar los bancos de peces. De hecho se está utilizando tecnología procedente de investigaciones militares que permiten localizar y capturar bancos de peces con una altísima eficacia.
Estos avances han permitido una expansión de la flota de pesca industrial espectacular, que despliega miles de kilómetros de redes y palangres a diario; algunas de ellas podrían albergar hasta 12 aviones jumbo. Esto ha supuesto, según algunos informes, una reducción del 80 % en las poblaciones de peces en los últimos 15 años, así como la desaparición del 90 % de los grandes predadores como atunes y peces espada.
Los planes de ajuste de flota que han ido estableciendo los países, se han basado en la reducción de eslora y potencia, pero estos no son índices suficientes para evaluar la capacidad pesquera, pues no tienen en cuenta el denominado coeficiente tecnológico. Sirva de ejemplo, el caso de un arrastrero congelador construido en 1995, que es dos veces más eficiente que uno construido en 1980 y cuatro veces que uno de 1965 del mismo arqueo/potencia. En promedio, los especialistas calculan que para no incrementar la capacidad pesquera, un buque nuevo debería ser sustituido por tres construidos antes de 1980.
Arrastrero español en Dakar
