Bosques de Algas
Corales cubiertos de algas y Pepino de mar alimentándose de algas
¿Qué tipos de algas habitan en nuestros fondos marinos?
Los bosques de aglas son auténticos paraísos sumergidos que dan refugio a un sinfin de especies marinas. Cubren importantes extensiones en nuestros fondos y podemos encontrarlas tanto en la frías aguas del Atlántico como en las casi tropicales Islas Canarias.
Dentro de este tipo vegetación marina destacamos principalmente tres grandes grupos: el de las algas rojas , pardas y verdes.
Las algas verdes, al necesitar la luz para desarrollarse, se extienden en las charcas intermareales hasta allá donde llegue la luz. Muchas de estas algas son de gran utilidad médicinal ya que producen bactericidas, funguicidas y otros compuestos de uso farmacológico.
Otras especies de algas verdes como Caulerpa racemosa y C. taxifolia, (de distribución normal en las Islas Canarias) en el mar Mediterráneo, sin embargo, son consideradas como especies invasoras, por estar causando alteraciones ecológicas de notable importancia.
El tamaño de las especies de algas pardas que habitan en nuestras aguas varía enormemente. Por ejemplo, hay algunas especies de quelpos (laminarias) que pueden alcanzar los 4 m. de longitud. Aunque pocas especies de algas llega a formar lo que podemos considerar auténticos bosques de algas o bosques de laminarias. En la zona Atlántica y mar de Alborán, algunas especies de algas fucales (Cystoseira) forman un “sotobosque” en bosques de sus hermanas mayores las laminarias. Estas comunidades pueden ocupar grandes extensiones en el lecho marino dando lugar a sistemas de gran productividad.
En Galicia, la influencia de aguas frías aportadas por el aflojamiento de Fisterra determina que las poblaciones de macroalgas sean similares a las del resto del Atlántico europeo. Sin embargo, la orientación del Cantábrico (con temperaturas más calidas hacia el este), junto con la presencia del cabo Peñas, que lo divide en dos zonas, determinan que las algas de esta zona sean propias de aguas más calidas que las del resto del litoral atlántico europeo.
Dentro de este tipo vegetación marina destacamos principalmente tres grandes grupos: el de las algas rojas , pardas y verdes.
Las algas verdes, al necesitar la luz para desarrollarse, se extienden en las charcas intermareales hasta allá donde llegue la luz. Muchas de estas algas son de gran utilidad médicinal ya que producen bactericidas, funguicidas y otros compuestos de uso farmacológico.
Otras especies de algas verdes como Caulerpa racemosa y C. taxifolia, (de distribución normal en las Islas Canarias) en el mar Mediterráneo, sin embargo, son consideradas como especies invasoras, por estar causando alteraciones ecológicas de notable importancia.
El tamaño de las especies de algas pardas que habitan en nuestras aguas varía enormemente. Por ejemplo, hay algunas especies de quelpos (laminarias) que pueden alcanzar los 4 m. de longitud. Aunque pocas especies de algas llega a formar lo que podemos considerar auténticos bosques de algas o bosques de laminarias. En la zona Atlántica y mar de Alborán, algunas especies de algas fucales (Cystoseira) forman un “sotobosque” en bosques de sus hermanas mayores las laminarias. Estas comunidades pueden ocupar grandes extensiones en el lecho marino dando lugar a sistemas de gran productividad.
En Galicia, la influencia de aguas frías aportadas por el aflojamiento de Fisterra determina que las poblaciones de macroalgas sean similares a las del resto del Atlántico europeo. Sin embargo, la orientación del Cantábrico (con temperaturas más calidas hacia el este), junto con la presencia del cabo Peñas, que lo divide en dos zonas, determinan que las algas de esta zona sean propias de aguas más calidas que las del resto del litoral atlántico europeo.
