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Corales

La riqueza de los fondos marinos

Por toda la plataforma española aparecen numerosos promontorios y aflojamientos rocosos. En ellos se instalan unas comunidades que se corresponden con los denominados fondos coralígenos de plataforma. Estas comunidades son extraordinariamente ricas. En la parte basal de estas comunidades aparecen frecuentemente fondos de Maërl (ver recuadro). En los fondos de coralígeno se instala una exuberante comunidad dominada por animales sésiles (que viven sujetos al fondo). Los fondos coralígenos de la isla de Alboran son un gran ejemplo de estos ecosistemas. Muchos de estos animales contribuyen con sus esqueletos calcáreos a la formación y consolidación de estructuras, generando una arquitectura calcárea que sirve de hábitat para otras muchas especies. Por eso se les llaman animales bioconstructores.

En estos fondos aparecen numerosas gorgonias o abanicos de mar, entre otros y, sin duda, la que más fama ha dado a estos fondos es el coral rojo (Corallium rubrum). Este coral ha sido explotado y esquilmado desde la antiguedad para su uso en joyería.
En nuestro país, Canarias constituye una zona sumamente rica en corales: se conocen al menos 95 especies distintas.  Este número, sin duda, aumentará a medida que se investiguen con mayor intensidad los fondos profundos .

Praderas de Maërl

 / ©: Junta de Andalucía
Praders de Maërl
© Junta de Andalucía
Los fondos submarinos y praderas de Maërl se distribuyen en zonas profundas y poco iluminadas, entre los 30 y los 100 metros de profundidad y pueden llegar a formar extensas praderas si las condiciones son favorables. Las praderas de Maërl se asemejan a bosques petrificados, formados por aglomeraciones de estas concreciones de algas de no más de 10 cm. de diámetro. El Maërl está formado por algas rojas con estructura calcárea que generan arrecifes muy parecidos a los de coral. Por eso, también se las denomina algas coralinas, si bien, al contrario de los verdaderos corales, no están construidos por animales.

Las praderas de Maërl están protegidas por el Anexo I de la Directiva Habitats y dos de las especies que forman estas praderas, Lithothamnium corallioides y Phymatolithon calcareum, están listadas en el Anexo V. Más información.
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