Japón, el gran consumidor

 / ©: WWF/ Michel Gunther
Atún rojo para sushi y sashimi
© WWF/ Michel Gunther
La mayoría de los atunes rojos capturados en el Mediterráneo son destinados al engorde en jaulas para atender la demanda de un nuevo mercado japones ávido de materia prima para un versión barata de sushi.
Los atunes son transferidos directamente de la red de cerco a los remolcadores. Estos son llevados a continuación a remolque hasta las denominadas granjas de atunes localizadas en varios lugares alrededor del Mediterráneo.

La vida en la granja

Los atunes enjaulados son alimentados una vez al día con arenques, sardinas, anchoas y calamares. Son engordados de este modo durante 6-7 meses y, a veces, hasta dos años. Esto maximiza el precio de cada pez: cuanto más contenido en grasa, mayor es el precio en el mercado de pescado de Tokio.

Sin embargo, esta práctica no es muy eficiente: se necesitan de 10 a 25kg de pescado en alimento para producir solamente 1kg de atún. Esto ha conducido a una mayor presión sobre la reserva del pescado de alimentación, tales como las anchoas y las sardinillas.

Las granjas, localizadas en las inmediaciones de la costa, también pueden provocar la contaminación de los hábitats costeros. La legislación ha intentado regular esta nueva industria, sin embargo  hay muchas granjas de atunes que funcionan ilegalmente incumpliendo las leyes locales.

Envío a Japón

La mayoría de los atunes capturados en el Mediterráneo acaban en buques atuneros refrigerados,  se trata de buques de carga industriales que congelan los atunes a bordo para su envío principalmente a Japón. Los atunes de granja son sacrificados y congelados después de la temporada de engorde (octubre a marzo). Algunos atunes son congelados directamente después de su captura durante la temporada de pesca (mayo a julio), mientras que otros son también transportados por vía aérea a Japón en fresco.