Fracaso en reducir las capturas
Aunque la ICCAT se creó en 1969, no empezó a recomendar límites de captura de atún rojo hasta comienzos de los años 80. Los primeros cupos para la población oriental no se establecieron hasta 1998. Incluso entonces los límites eran demasiado generosos y los países miembros los ignoraron sistemáticamente.
Por ejemplo, en 1996, científicos de la ICCAT declararon que capturas de 25.000 toneladas o menos detendrían el descenso de la población oriental. Sin embargo, en 2002, se fijaron los cupos en 32.000 toneladas para los años 2003 a 2006, un 23% por encima del nivel máximo recomendado. Y las capturas reales son incluso más elevadas que estos cupos.
Fracaso en vigilar las capturas en tiempo real
Una de las razones por las que el sistema de cupos no funciona es que no hay mecanismos eficaces in situ para vigilar las capturas globales en tiempo real. Esto significa que no es posible cerrar la pesquería entera cuando se ha cumplido el cupo anual total.
Fracaso en declarar las capturas
Una gestión racional de las reservas de peces requiere que se hagan evaluaciones regulares de estas. Esto a su vez requiere una información exacta de las capturas y la composición por tamaño de los peces capturados. Sin embargo, los mecanismos in situ bajo legislación de la UE para proporcionar dicha información (apuntes obligatorios en el diario de pesca, declaraciones de desembarque, etc.) son poco operativos, lo cual afecta a la fiabilidad de las estadísticas de capturas nacionales. En algunos casos, las capturas nacionales totales son declaradas al ICCAT hasta dos años después de producirse.
Fracaso en considerar la explotación de atunes en granjas como una actividad de captura
La UE considera que la explotación de atunes en granjas es una “práctica post-recolección”, lo que significa que no se exige a los países que presenten datos sobre capturas para las granjas. Esto no hace más que sumarse a los problemas de declaración de capturas antes mencionados. En efecto, la ICCAT ha observado que los datos de capturas se han degradado desde 1998, después de la aparición de las primeras granjas.
Fracaso en la protección de ejemplares jóvenes
En 1975, la ICCAT recomendó un tamaño mínimo para el desembarque del atún rojo del Atlántico de 6,4kg con un margen del 15% (lo que significa que menos del 15% de los ejemplares capturados pueden estar por debajo de 6,4kg). Este tamaño mínimo de desembarque se ha hecho respetar poco y no tuvo significación biológica.
Fracaso en considerar intercambios entre poblaciones de atunes
La ICCAT siempre ha considerado que las poblaciones occidentales y orientales de atún rojo estaban separadas. Sin embargo, la última investigación indica que se produce un intercambio considerable entre las dos. Esto significa que la sobrepesca en el Atlántico oriental podría afectar a la recuperación de la población occidental y viceversa.
Aunque la ICCAT se creó en 1969, no empezó a recomendar límites de captura de atún rojo hasta comienzos de los años 80. Los primeros cupos para la población oriental no se establecieron hasta 1998. Incluso entonces los límites eran demasiado generosos y los países miembros los ignoraron sistemáticamente.
Por ejemplo, en 1996, científicos de la ICCAT declararon que capturas de 25.000 toneladas o menos detendrían el descenso de la población oriental. Sin embargo, en 2002, se fijaron los cupos en 32.000 toneladas para los años 2003 a 2006, un 23% por encima del nivel máximo recomendado. Y las capturas reales son incluso más elevadas que estos cupos.
Fracaso en vigilar las capturas en tiempo real
Una de las razones por las que el sistema de cupos no funciona es que no hay mecanismos eficaces in situ para vigilar las capturas globales en tiempo real. Esto significa que no es posible cerrar la pesquería entera cuando se ha cumplido el cupo anual total.
Fracaso en declarar las capturas
Una gestión racional de las reservas de peces requiere que se hagan evaluaciones regulares de estas. Esto a su vez requiere una información exacta de las capturas y la composición por tamaño de los peces capturados. Sin embargo, los mecanismos in situ bajo legislación de la UE para proporcionar dicha información (apuntes obligatorios en el diario de pesca, declaraciones de desembarque, etc.) son poco operativos, lo cual afecta a la fiabilidad de las estadísticas de capturas nacionales. En algunos casos, las capturas nacionales totales son declaradas al ICCAT hasta dos años después de producirse.
Fracaso en considerar la explotación de atunes en granjas como una actividad de captura
La UE considera que la explotación de atunes en granjas es una “práctica post-recolección”, lo que significa que no se exige a los países que presenten datos sobre capturas para las granjas. Esto no hace más que sumarse a los problemas de declaración de capturas antes mencionados. En efecto, la ICCAT ha observado que los datos de capturas se han degradado desde 1998, después de la aparición de las primeras granjas.
Fracaso en la protección de ejemplares jóvenes
En 1975, la ICCAT recomendó un tamaño mínimo para el desembarque del atún rojo del Atlántico de 6,4kg con un margen del 15% (lo que significa que menos del 15% de los ejemplares capturados pueden estar por debajo de 6,4kg). Este tamaño mínimo de desembarque se ha hecho respetar poco y no tuvo significación biológica.
Fracaso en considerar intercambios entre poblaciones de atunes
La ICCAT siempre ha considerado que las poblaciones occidentales y orientales de atún rojo estaban separadas. Sin embargo, la última investigación indica que se produce un intercambio considerable entre las dos. Esto significa que la sobrepesca en el Atlántico oriental podría afectar a la recuperación de la población occidental y viceversa.
