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Escasez de alimento

 / ©: WWF/ María Melero
Comedero de Buitre Leonado
© WWF/ María Melero

Allá por 1974, cuando se creó el Refugio, una de las principales causas de regresión de la población de buitre leonado que se constató, estaba relacionada con la desaparición de la trashumancia y la mecanización del campo. Estos cambios provocaron una fuerte disminución del ganado en régimen extensivo, al mismo tiempo que los animales de tiro pasaban a la historia a favor de maquinaría moderna. Para suplir esta falta de alimento, una de las primeras medidas que tomábamos tras la constitución del Refugio, era la creación de un comedero donde poder aportar carroñas de forma continuada y segura (libre de veneno).

Superado el problema de la escasez de alimento de los años setenta, la historia se repite comenzado el nuevo siglo. Las restricciones sobre el abandono de animales muertos en el monte, como consecuencia de las encefalopatías sufridas por la ganadería, teniendo que ser incinerados los cadáveres, unido al cierre de numerosos muladares o las enormes dificultades para su apertura en nuevas zonas, están reduciendo al mínimo la disponibilidad de carroñas para las colonias de aves necrófagas presentes en la zona, especialmente buitre leonado y alimoche, pero también milano negro y milano real.

La repercusión de esta escasez de alimento no se ha hecho esperar y, de acuerdo a los datos del seguimiento de la colonia de buitre leonado que venimos realizando desde hace años, en las últimas dos temporadas se han registrado los éxitos reproductores más bajos de las dos últimas décadas (34,46%, 38,76% y 35,67% en 2005, 2006 y 2007, cuando estos valores superaban en años anteriores el 50% e incluso se acercaban al 60%).

En el caso del alimoche, los estudios realizados sobre la especie, han manifestado que el aporte continuo de carroñas a muladares de la zona supone uno de los pilares básicos para el mantenimiento de la población de las Hoces. Por ejemplo, en el comedero de Campo de San Pedro, cercano a las Hoces, han sido observadas concentraciones de varias decenas de alimoches, siendo uno de los lugares habituales en la búsqueda de alimento diario no sólo de esta especie, sino también de buitres y otras carroñeras.

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