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Presa de Linares del Arroyo

 / ©: WWF-Canon / María Melero
Presa de Linares del Arroyo
© WWF-Canon / María Melero

Las obras de construcción del Embalse de Linares del Arroyo concluyeron en 1953, aunque comenzó a embalsarse dos años antes. Está situado sobre el antiguo pueblo de Linares del Arroyo, en el extremo oriental de las Hoces del Riaza, cuyo término municipal fue expropiado en su totalidad.

Desafortunadamente, la construcción del Embalse también supone alteraciones ecológicas importantes en el río Riaza. La gestión llevada a cabo, encaminada al almacenamiento de agua para el riego, se caracteriza por sueltas continuas durante la campaña de riego (de mayo a octubre normalmente), cortándose sólo durante los días festivos, y prácticamente cerrándose la presa durante el invierno, salvo en caso de riesgo de avenida, en que se alivia caudal. Es por ello que se ha invertido la tendencia natural del río Riaza de presentar las mayores aportaciones en invierno a presentarlas en verano, cuando debía de darse un fuerte estiaje.

En el Embalse crían pequeñas poblaciones de algunas especies de aves acuáticas y, sobre todo, pasan el invierno o buscan alimento y refugio en los pasos migratorios. No en vano, está incluido en el Catálogo Regional de Zonas Húmedas de Interés Especial. Y es que la destrucción o desecación de humedales naturales ha motivado que muchas aves acuáticas utilicen las masas de agua continentales creadas artificialmente por el hombre.

Así, la construcción del embalse, con la consecuente variación del régimen de caudales, ha producido una alteración ecológica de importancia aguas abajo de la presa, provocando cambios en el hábitat, desaparición y/o migración de algunas especies, alteración del régimen térmico del agua, erosión de las orillas e inestabilidad del lecho del río. Estos cambios afectan a peces, aves que nidifican en los bosques riparios o que se alimentan de organismos acuáticos (como el martín pescador, el abejaruco y el mirlo acuático), mamíferos que dependen del medio acuático (como la nutria o el Desmán del Pirineo, cada vez más raro) y ciertos anfibios y reptiles ligados al agua.