Un respiro para los futuros bosques de Doñana | WWF España

Un respiro para los futuros bosques de Doñana

Publicado el
08 agosto 2018
El verano es duro en los bosques de Doñana. Cuando el calor aprieta la vida se ralentiza, y desde el lince hasta el camaleón, los animales esperan a la caída del sol para volver a la actividad. Pero en julio y agosto, pese al calor, desde WWF no hemos dejado de trabajar en Doñana: estos días estamos regando los pequeños árboles y arbustos autóctonos que plantamos durante el invierno en el Arroyo de la Rocina, para darles la oportunidad de salir adelante. Porque al restaurar bosques, plantar sólo es el principio.

Desde hace cinco años, estamos trabajando para recuperar los bosques autóctonos de las riberas del arroyo de La Rocina, uno de los corredores ecológicos más importantes para evitar el aislamiento del Parque Nacional de Doñana. Los bosques de ribera son uno de los ecosistemas más asombrosos de Doñana, selvas húmedas donde puedes llegar a sentirte inmerso en un bosque de laurisilva canario: pero lamentablemente, durante el siglo XX gran parte de esos bosques de ribera se talaron para hacer paso a plantaciones de pinos y eucaliptos: apenas queda un cuarto de su superficie original.

En el marco de la campaña “100 empresas por los bosques”, desde WWF hemos plantado una superficie equivalente a 50 campos de fútbol en La Rocina en los últimos cinco años, con especies autóctonas como alcornoques, acebuches, lentiscos, romeros…

Durante este invierno, plantamos casi 3.000 árboles y arbustos autóctonos, y hemos probado nuevas técnicas para mejorar la supervivencia de los plantones, como introducir humus de lombriz en los hoyos: un fertilizante orgánico que retiene gran cantidad de agua, y ayuda a las plantas a tomar nutrientes del suelo. En las labores de reforestación han participado cuadrillas de trabajadores locales, y cerca de 200 voluntarios de WWF, y como siempre, lo hemos hecho en coordinación con los técnicos y agentes medioambientales del Espacio Natural de Doñana.









Las plantas han respondido muy bien a las excepcionales lluvias de la primavera  –al igual que en la zona del incendio de Doñana de 2017- pero las estamos ayudando y cuidando como los pequeños tesoros que son: con riegos durante julio y agosto, y también realizando otras labores de mantenimiento, como recolocar los protectores individuales para evitar daños de ciervos o jabalís, o eliminar la vegetación competidora de los alcorques.

Después del verano podremos ver si nuestros esfuerzos han dado resultados, y seguiremos trabajando sin descanso para restaurar los maravillosos bosques autóctonos de Doñana.

¡Seguimos contando contigo!

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