La cogestión mejora las condiciones de vida de los pescadores en Senegal | WWF España

La cogestión mejora las condiciones de vida de los pescadores en Senegal

Publicado el
14 diciembre 2017
Lanzamos hoy nuestro nuevo informe “Senegal: cogestión en las pesquerías de pulpo y langosta verde”, en el que analiza dos ejemplos exitosos de cogestión en África Noroccidental como una fórmula para mejorar sus pesquerías y ocupar un lugar destacado en los mercados europeos. Los beneficios de la cogestión ya son una realidad y se han traducido en un aumento de las capturas, de la talla de los ejemplares y de los ingresos de los pescadores de estas dos especies.

Bajo el título “Senegal: cogestión en las pesquerías de pulpo y langosta verde”, publicamos hoy un nuevo estudio que examina, a través de estos dos ejemplos en  el Norte de África, los beneficios que tiene esta forma de gestionar los recursos marinos.

La cogestión es un sistema por el que los pescadores y la administración comparten responsabilidades a la hora de administrar una pesquería, contando con la participación de científicos y ONG para aportar una base sólida a las medidas aplicadas y asegurarse de que se incluyen aspectos ambientales o sociales.

Es importante recordar que la pesca tiene un papel crucial en la economía senegalesa, ya que este sector genera el 3,2% de su PIB y da empleo al 17% de la población. Además, es uno de los países africanos más importantes para la UE, exportando especies clave en el mercado europeo, como el pulpo, los camarones, el atún o la sepia. No en vano, Senegal es el tercer exportador de pulpo a España y el quinto a la UE.

Conclusiones del informe 

Entre las conclusiones del informe, destacamos que la cogestión ha traído grandes beneficios tanto para los pescadores, como para las especies. En el caso del pulpo, se ha producido un incremento del volumen de las capturas y también de la talla de los ejemplares. De hecho, los pescadores son ahora los principales defensores de la cogestión, ya que este método les ha permitido aumentar sus ingresos y promover, al mismo tiempo, una mayor cohesión social. Por esta razón, ellos mismos están promoviendo avances en la zona entre los que destacan la creación de Áreas Marinas Protegidas (AMP), vedas estacionales o límites de piraguas por día.
Asimismo, en el caso de la langosta verde, el estudio constata que su peso se ha triplicado, generando mayores beneficios asociados para los profesionales. Algo que ha llevado a poner en marcha controles de talla por parte de los pescadores, evitar la captura de juveniles o limitar ciertas artes de pesca más destructivas.

No obstante, también incidimos en los desafíos a los que se enfrenta la cogestión en estos países. La pesca ilegal, la sobrepesca, el abandono de especies tradicionales, por otras más rentables, o la enorme dependencia del exterior figuran entre los problemas a los que aún se debe buscar soluciones por parte de los sectores implicados.

Nuestras recomendaciones

En cuanto las recomendaciones que realizamos para apoyar estas prácticas en países en desarrollo, la organización insiste en que la cooperación debe contar con las comunidades locales para diseñar sus proyectos. En cuanto a los comercializadores, se debe asegurar la trazabilidad de los productos, dando información al consumidor sobre el origen del pescado y el marisco que se consume.

Celia Álvarez, Técnica de Mercados de WWF, señala: “Recordemos que está en manos de cada consumidor marcar la diferencia e incentivar la pesca responsable, tanto desde el punto de vista ambiental como social. Para ello es básico elegir productos que provengan de prácticas sostenibles”. Y concluye: “Esta es la forma en que podremos lograr que detrás del plato que disfrutamos haya una historia positiva de desarrollo sostenible y mares saludables”. 

Para ayudar a la compra responsable contamos con una herramienta útil, una guía práctica para el móvil en la que se puede consultar qué pescado comprar en función del stock de la especie, la zona en la que se haya pescado y el arte usado para capturarlo.
 
Este estudio se enmarca dentro del proyecto Fish Forward cuyo objetivo es sensibilizar a los ciudadanos sobre el papel crucial que tienen las decisiones de compra diarias de pescado y marisco en la salud de los océanos.
 

El consumo de pescado en la UE

Nuestro país ocupa el tercer puesto en consumo de pescado en la UE, por lo que su papel a la hora de poner freno a los problemas de la pesca es clave. Esto supone unos 42 kg por persona y año, el doble que la media europea, justo detrás de Portugal y Lituania.  En España tenemos una responsabilidad muy importante para que estas comunidades puedan seguir viviendo de su actividad: la UE es el mayor importador de pescado en el mundo y más del 50% de las importaciones provienen de países en desarrollo, un 38 por ciento en el caso de España.

 

El pescado, un elemento clave en Senegal

El pescado es una fuente importante de proteínas para la población senegalesa. El consumo de productos pesqueros en 2013 alcanzó 23.9 kg por persona y año (por encima de la media mundial que fue 19,7 kg por persona año y muy por encima de la media en África de 9.8 kg por persona y año. Senegal fue el 10º país de África con mayor consumo de pescado), lo que supone un 11,1 % de la ingesta nutricional de proteína y un 42,5 % de las necesidades de proteína animal.

Asimismo, Senegal es uno de los países africanos más importantes para el mercado europeo de pescado y muy especialmente para España que es su principal socio europeo. Suministra el 0,7% del total de las importaciones extra comunitarias a la UE, siendo las principales especies comerciales; camarones, pulpo, atún y sepia. España recibe (en valor) el 32,5% del total de las importaciones a la UE recibidas desde Senegal, seguido de Italia (24,8%), Francia (15,8%) y Portugal (10,1%). Estos cuatro países son los principales mercados europeos, con más del 80% de las importaciones, para la pesca en Senegal

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