El alimoche "Montejo" comienza su increíble viaje migratorio de más de 3000 km | WWF España

El alimoche "Montejo" comienza su increíble viaje migratorio de más de 3000 km

Publicado el
19 marzo 2019

Os presentamos al alimoche "Montejo" y su gran viaje

"Montejo" fue marcado con un emisor GPS el pasado 2 de agosto en Montejo de la Vega (Segovia), pueblo que le dio nombre. Desde entonces, hemos seguido sus pasos por África y ahora seguimos muy cerca su increíble viaje de regreso a España. 

Gracias a la tecnología GPS podemos saber dónde está en cada momento, registrar todos sus movimientos, sus zonas de campeo y alimentación y sus dormideros. Por ejemplo, sabemos que realiza entre 200 y 400 km cada día, que prefiere viajar entre las 10 de la mañana y las 17.30 de la tarde, y que luego elige alguna zona rocosa o con algún árbol disperso para descansar. Como curiosidad, la segunda noche de su largo viaje paró a descansar junto a la Estructura de Richat -una espectacular estructura geológica ubicada en el desierto del Sáhara en Mauritania también conocida como el Ojo del Sáhara, que durante mucho tiempo se pensó que podría proceder del impacto de un meteorito-.​

En este sentido, el seguimiento con GPS es muy útil para detectar incidencias y casos de envenenamiento en tiempo real, como ha ocurrido en el pasado con otros alimoches marcados por WWF.​

Llega el otoño ... Montejo hace su viaje de ida a África
 
Con la bajada de temperaturas propias del otoño de 2018, "Montejo" inició su viaje migratorio hasta el sur de Mauritania, donde ha pasado el otoño y el invierno.

En primavera comienza la vuelta a casa (a Segovia) 

Ahora, con la llegada de la primavera, es tiempo de volver, buscar una pareja y un lugar adecuado donde criar en alguno de los cortados del Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega. Desde WWF, gestionamos este refugio de grandes rapaces, que se encuentra dentro del Parque Natural Hoces del Río Riaza,  desde hace 44 años. 
 
"Montejo" comenzó el viaje migratorio de regreso a España el 12 de marzo y, en tan sólo 6 días, recorrió más de 1.500 kilómetros por el desierto, atravesando Mauritania desde el sur hasta el norte y una parte de Marruecos.

En este viaje, no exento de peligros, tendrá que superar parte del desierto, la gran cordillera del Atlas, y los fuertes vientos del Estrecho de Gibraltar. Además de las barreras naturales, este viaje suma los riesgos derivados de las actividades humanas, como los tendidos eléctricos, los aerogeneradores o el veneno (este último, es que más daño ha hecho a la especie).

Tras dejar atrás las zonas desérticas del norte de África, "Montejo" madrugaba para afrontar uno de los momentos más difíciles y cruciales del viaje: el paso del Estrecho. Para las grandes aves planeadoras, cruzar el Estrecho supone siempre un riesgo importante ya que sobre la superficie del mar no se generan las grandes corrientes térmicas ascendentes que estas aves usan para volar, aprovechando la gran envergadura de su alas. Y aunque el brazo mar que separa ambos continentes es relativamente pequeño, unos 15 km, existe otro elemento que complica el salto, los frecuentes vientos laterales que azotan esta zona y que empujan a las aves hacia mar abierto, zona donde se verían incapaces de sostenerse en el aire durante mucho tiempo.

La mañana en la que "Montejo" empezaba su paso por el Estrecho, un fuerte viento de levante, con rachas de 50 km/h, amenazaron con empujarle hacia el océano y alejarlo de las costas europeas, pero "Montejo" es una ave experimentada. Así, tras pasar por las inmediaciones de Chaoui, girar hacia el Este para compensar la direccion del viento, coger altura y llegar a una cota de casi 1.00 metros, se dirigió hacia la costa y entró en el estrecho por las inmediaciones de Alcazarseguir, entre Tánger y Ceuta. La travesía dura 45 minutos, tras lo que “Montejo” entra en la península por Punta Paloma, a la que llega con una altura de vuelo de 40 metros sobre le nivel del mar.

Entrada en la Península. Después, se dirige a la localidad de Facinas y cambia de rumbo hacia el noreste para cruzar el Parque Natural de los Alcornocales hasta la localidad de Castellar de la Frontera (Cádiz), donde pasa la noche en las cercanías de su famoso castillo.

A partir del viernes 22 de marzo, su viaje parece trazado con regla y compás, ya que se dirige decididamente hacia el norte para pasar cerca de Ubrique (Cádiz), Écija (Sevilla) y llegar a Fuente Obejuna en pleno valle cordobés de los Pedroches, donde duerme. Al día siguiente, prosigue hacia el norte para entrar en Extremadura por Almansa, cruzar las Villuercas volando cerca de Guadalupe y su Monsterio y descansar ya en Castilla-La Mancha, cerca del río Tajo, en la localidad de Valdeverdejo (Toledo).

El domingo comienza su última etapa. Cruza el valle del Tajo y se dirige hacia Calzada de Oropesa y entra en la provincia de Ávila, pasando entre Navalcán y Candeleda para continuar hacia Arenas de San Pedro y cruzar Gredos por el Puerto del Pico, volando a unos 1.800 metros de altitud. Acaba de cruzar el último gran obstáculo de su viaje y avanza decidido hacia la ciudad de Avila. Desde ahí prosigue en direccion noreste por la meseta norte volando en paralelo al espinazo del Sistema Central.

“Montejo” a gran altura y aprovecha para seguir volando sobre las localidades hacia Sanchidrian Bernardos (Segovia) y Lastra de Cuellar, que sobrevuela a casi 2.600 metros del altitud y donde gira ligeramente al Este, para cruzar la autovía A-1 en Fresno de la Fuente y acabar su viaje en Grajera. Ya está en el extremo de su área de campeo. Solo le quedan una docena de kilómetros para llegar a la zona donde crió en años anteriores, al sur de las Hoces del Riaza. 

Por fin, el 26 de marzo: Montejo llega a casa, ahora toca buscar pareja 

En breve, deberá empezar su segundo reto de esta primavera, encontrar a su pareja y reproducirse, pero esa es otra historia. Esperamos que encuentre pareja y siga contribuyendo al crecimiento de esta especie tan amenazada. 

La mayor amenaza para esta especie, como ya hemos comentado, es el uso de veneno, especialmente en cotos de caza menor, donde se aplica ilegalmente para eliminar zorros y córvidos. 



El alimoche es el más pequeño de los buitres ibéricos. En España se localiza el 80% de la población europea (entre 1.320 y 1.475 parejas). La población de Castilla y León, con casi 400 parejas representa un 30% de la nacional. Sin embargo, en los últimos 15 años se ha apreciado un fuerte descenso de sus poblaciones.

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