What would you like to search for?

NOTICIAS

Rechazamos la expansión de la infraestructura gasista como respuesta a la crisis de seguridad energética

Las decisiones de corto plazo ante la crisis energética que atraviesa la Unión Europea (UE) pueden tener profundas implicaciones para la biodiversidad y las personas.

Los combustibles fósiles son los principales responsables de la actual crisis climática y de seguridad energética, y es por ello que todos los esfuerzos de la UE deben estar dirigidos a minimizar el consumo de estos para acelerar su abandono no más tarde de 2040. 

Sin embargo, esto no parece entrar en los planes del canciller alemán Olaf Schlof, que hace tan solo una semana lamentaba la falta de interconexión gasista que existe entre España y otros países de la UE. Ante esta llamada, España respondió positivamente con una declaración de intenciones que lejos se encuentra de la solución necesaria para detener el aumento de temperatura y garantizar una estabilidad a largo plazo en los precios del mercado energético. En este contexto se ha reabierto el interés por el MidCat, un gasoducto que conectaría a España con el resto de la UE a través de los Pirineos. Un proyecto que ya fue paralizado en 2019 por su elevado coste económico e impacto ambiental, que hacían de la infraestructura un desarrollo inviable. Francia, por su parte, ha reiterado su oposición al desarrollo del gasoducto que conectaría a ambos países.

Rechazamos frontalmente la construcción y apertura de nueva infraestructura gasista por las implicaciones que ello tiene para el cambio climático y la transición energética. Apostar por estas soluciones no solo supone alargar la vida del gas, sino que sentaría el escenario para que su consumo siga creciendo durante las próximas décadas. Algo que la naturaleza y la sociedad no pueden asumir. 

La expansión de infraestructura gasista tampoco puede ampararse en la coartada de emplear los gasoductos para el transporte de hidrógeno renovable: un sector que actualmente es inexistente. El hidrógeno renovable será necesario para la descarbonización de ciertos sectores difíciles de electrificar, pero todavía está lejos de poder producirse a nivel comercial, por lo que cualquier desarrollo rápido de infraestructura gasista tiene un objetivo claro: facilitar e incrementar el flujo de gas fósil en la UE durante las próximas décadas. 
En lugar de seguir apostando por traer combustibles fósiles de otras partes del mundo y seguir fomentando el crecimiento de un modelo energético obsoleto, se hace necesario incidir en la necesidad de contener la demanda apostando por medidas de ahorro y eficiencia energética como las presentadas recientemente por el Gobierno, así como de procurar que la energía consumida provenga exclusivamente de fuentes renovables que garantizan una mayor seguridad energética y son esenciales para la lucha contra el cambio climático.

¿Por qué invertir en nuevos gasoductos no es buena idea para luchar contra el cambio climático y la crisis de seguridad energética?


Las interconexiones gasistas tienen largos periodos de vida útil que nos atarían al uso del gas natural durante más décadas de las que tenemos para limitar el incremento de temperatura a 1.5ºC.
  • El gas natural es un combustible fósil con elevadas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y uno de los principales responsables del cambio climático.
  • El gas natural es mucho más caro que las energías renovables y es el responsable de los elevados precios energéticos que vivimos actualmente. 
  • El gas natural es importado de unos pocos países terceros, incrementando la dependencia energética de la UE y, con ello, la volatilidad e inestabilidad del mercado energético y de sus precios.
  • La infraestructura gasista tiene largos periodos de amortización que deberán ser asumidos, en parte, por los ciudadanos Aún cuando estos desarrollos se conviertan en activos varados debido a una sobredimensión de la red causada por decisiones de corto plazo.  
Ante los retos que atravesamos, solo existe una solución: abandonar el consumo de combustibles fósiles. Incrementar su infraestructura asociada no nos va a ayudar en esta tarea. Para acelerar el abandono del gas natural durante los próximos años, la UE debe incrementar sus esfuerzos en materia de ahorro y eficiencia energética y apretar el acelerador de las energías renovables para alcanzar la descarbonización no más tarde del año 2040. 
Manifestación clima 6D
Manifestación clima 6D
Ayúdanos a difundir este mensaje