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Finanzas para un océano vivo: proponemos integrar la salud marina en el corazón del sistema financiero

Urgimos al G20 a integrar la salud de los océanos en la regulación financiera global

Desde WWF alertamos de que el deterioro acelerado de los océanos representa un riesgo real para la estabilidad financiera mundial. A pocos días de la reunión de ministros de Finanzas del G20, reclamamos una reforma urgente del sistema financiero internacional que incorpore la salud oceánica en la regulación y supervisión de los mercados. 

Según nuestra nueva Guía de los Océanos para Bancos Centrales y Reguladores Financieros, las autoridades financieras pueden proteger activos oceánicos valorados en 4,7 billones de euros, a la vez que impulsan inversiones sostenibles en una economía azul que genere empleo, garantice la seguridad alimentaria y refuerce la resiliencia climática. 

Los océanos son el verdadero capital natural que sostiene la prosperidad mundial. Sin embargo, su deterioro se acelera peligrosamente y amenaza nuestra seguridad alimentaria, la productividad económica y la estabilidad financiera. Más del 84 % de los arrecifes de coral del mundo han sufrido episodios de blanqueamiento masivo desde 2023, según la NOAA, afectando ecosistemas que albergan hasta el 40 % de las especies marinas y que generan billones de euros en turismo y pesca. 

Aún estamos a tiempo de revertir esta tendencia si limitamos el calentamiento a 1,5 °C, reducimos la contaminación, frenamos la sobrepesca y fortalecemos la protección costera. Al hacerlo, daremos una oportunidad a los arrecifes —y a las comunidades que dependen de ellos— para reforzar su resiliencia frente al cambio climático. 

Con esta guía, proponemos un cambio estructural en las políticas financieras para reducir el riesgo sistémico y redirigir los flujos de capital hacia actividades positivas para el océano. Si no actuamos, hasta 7,7 billones de euros del valor económico global podrían estar en riesgo durante la próxima década. La economía oceánica, si fuera un país, sería la quinta más grande del mundo. 

Mar Menor

Asimismo, la guía también presenta prácticas y resultados de análisis realizados por bancos centrales y supervisores financieros. Por ejemplo, recoge el análisis publicado por el Banco de España en el Informe de Estabilidad Financiera de otoño de 2021 sobre cómo la degradación ecológica del Mar Menor, la mayor laguna salada de Europa, ha afectado al valor de la vivienda en la zona y, en consecuencia, a las condiciones crediticias de los préstamos respaldados por estos activos. Estos análisis reflejan el creciente interés por conocer el impacto de los riesgos ambientales en el sistema financiero, aunque aún queda mucho por hacer.   

Nuestro objetivo es que los bancos centrales y los supervisores financieros: 
  • Evalúen y divulguen su exposición a riesgos relacionados con los océanos. 
  • Integren el riesgo oceánico en la política monetaria, la supervisión y las pruebas de resistencia. 
  • Redirijan el capital desde actividades dañinas hacia sectores sostenibles de la economía azul. 
  • Colaboren internacionalmente para estandarizar la evaluación y respuesta ante estos riesgos. 

La transición hacia unas finanzas alineadas con la salud de los océanos requiere un liderazgo coordinado. El G20, los BRICS y la Red para Ecologizar el Sistema Financiero (NGFS) —que agrupa a más de 100 bancos centrales y supervisores— deben asumir ese papel para garantizar la estabilidad de los mercados y del planeta a largo plazo. 

El G20 está en una posición única para situar el océano en el centro de la política financiera global. Por eso pedimos a los ministros y reguladores financieros que actúen ahora, integrando la salud de los océanos en sus marcos de decisión. Solo así podremos proteger nuestras economías, a las personas y a la naturaleza. 

Delfines moteados Canarias. Intemares
© Delfines moteados Canarias. Intemares
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