Sequías | WWF España

What would you like to search for?

Sequías, el precio del despilfarro del agua

Cuando llueve más no siempre se utiliza para acumular agua en los embalses y se sigue utilizando de manera excesiva

© Juan Carlos DEL OLMO / WWF

La imagen de una España atrapada en la sequía se ha vuelto cada vez más habitual. Sin embargo, este fenómeno no debería traducirse siempre en los problemas de escasez de recursos que sufrimos. La mala gestión y la sobreexplotación del agua son la cara oculta de las sequías.

España cierra el año hidrológico (de octubre a septiembre) con un balance negativo. El promedio de las precipitaciones ha sido de unos 533,7 mm, mientras la media histórica de la última década alcanzó los 643,3 mm, según datos de Transición Ecológica. A pesar de las últimas lluvias torrenciales, los embalses están al 41.1% de su capacidad. Este retrato se repite cada año y  muestra la deficiente gestión del agua que prioriza los grandes consumos, como el del regadío. 


Amplias zonas de las cuencas del Segura, Guadalquivir o Guadiana están en alerta o prealerta por escasez de agua.

 

Durante los últimos seis años, el nivel de agua embalsada en España no ha mejorado sustancialmente incluso en los años que más ha llovido, como sucedió durante el periodo 2013-2014.  Esta es una de las principales conclusiones que revela un estudio que hemos elaborado en 2019. Es más, el nivel de agua embalsada está por debajo de la media de la última década, y claramente la recuperación de 2018, año en el que llovió un 25% por encima del promedio del valor anual, no fue suficiente para compensar el uso con la acumulación por las lluvias.

Cuando llueve más no siempre se utiliza para acumular agua en los embalses y se sigue utilizando de manera excesiva

Sin duda, un caso paradigmático resulta la cuenca del Segura, donde a pesar de las últimas lluvias torrenciales que asolaron zonas como la Vega Baja del Segura donde se acumularon en el promedio de la comarca el equivalente a la lluvia de un año, o en Murcia (San Javier) donde de descargaron 203,7 mm en 24 horas, se encuentra en alerta. La reserva hidráulica del Segura está al 28.2% de su capacidad.

El regadío intensivo, el gran consumidor de agua en España

Se estima que los cultivos de regadío consumen 100 veces más agua de lo que necesitan los 3 millones de habitantes de Madrid en un año.

© WWF

UN MODELO DEL AGUA QUE IGNORA EL PELIGRO DE DESERTIFICACIÓN

A pesar de que un 75% de nuestro territorio está en peligro de sufrir desertificación, España ha apostado por un modelo de gestión del agua que prioriza los grandes consumos. El regadío para la agricultura es el gran consumidor de agua en España: se bebe el 80% de este recurso de nuestras cuencas, y según los datos oficiales, su superficie no ha dejado de crecer en las últimas décadas.

Y en aquellas zonas donde no existe agua disponible en ríos y embalses, se hace uso del agua subterránea, poniendo en peligro las reservas de agua del futuro. Como consecuencia, el 25% de los acuíferos están gravemente sobreexplotados, de acuerdo a los Planes Hidrológicos.

Todo ello hace que España sea el país con mayor sobreexplotación de agua de Europa. Por no hablar del agua que se consume de forma ilegal: se estima que existe más de medio millón de pozos ilegales en España. Por otro lado, hay una preocupante opacidad desde la Administración Pública sobre cuánta agua se gasta, quién la usa y qué derechos han sido concedidos.

Pese a ello, las políticas actuales van en la dirección contraria. Los planes hidrológicos vigentes prevén que la demanda de agua para uso agrario crezca un 3% en 2021 y en cuencas como el Ebro, por ejemplo, se espera un crecimiento del 9% para este periodo.

El cambio climático agrava las sequías

Las perspectivas empeoran aún más si tenemos en cuenta que con el cambio climático los periodos secos serán cada vez más largos e intensos. Como vemos en el mapa.

El Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX (2017) estima que los recursos hídricos disponibles en las diferentes cuencas hidrográficas se reducirán entre un 3% y un 7% de aquí a 2040.

Durante la gran sequía de 2017, la peor durante los últimos 20 años, las medidas que se adoptaron terminaron por agravar aún más la situación: Un ejemplo de esta inadecuada gestión del agua se produjo con la aprobación del Real Decreto 10/2017, de 9  de junio de 2017, que permitió las exenciones al pago del agua, precisamente cuando más falta hacía. También se permitió la compra-venta de derechos entre usuarios a cambio de compensaciones económicas. Este “intercambio” abrió la posibilidad de un mercado negro o pagar por recursos que no existen, como ocurrió en 2012 con el fiasco del agua en El Alto Guadiana, en el que desde WWF denunciamos la compra pública de agua fantasma por 66 millones de euros.

Los Planes Especiales de Alerta y Eventual Sequía (PES) las demarcaciones hidrográficas intercomunitarias, aprobados en 2007 y revisados en 2017, si bien  supusieron en su momento un gran avance en la gestión de los riesgos de sequías y en la recopilación de datos, en la actualidad, resultan insuficientes: los PES deben integrarse en la Política Hidrológica.

 

Si queremos agua, deberemos: 

  • Avanzar en la recuperación de costes de los servicios del agua que requiere la Directiva Marco del Agua. Tenemos que establecer una política de precios del agua que reduzca la presión e incentive el uso eficiente de los recursos hídricos y asegure la contribución de los distintos usuarios a la mejora de los ecosistemas acuáticos de acuerdo con el principio de “quien contamina, paga”.
  • Revisar los indicadores de sequía para mejorar la prevención. Hay que seguir avanzando en la mejora del sistema de indicadores de sequía de los actuales Planes Especiales de Sequía para que nos permitan prever las sequías excepcionales con suficiente antelación, diagnosticar sus consecuencias y realizar un seguimiento adecuado de estos eventos extremos
  • Adaptar las demandas a los recursos hídricos realmente disponibles. Tenemos que gestionar las sequías antes de que éstas tengan lugar, a través de la adaptación de las necesidades a los recursos disponibles. Esta gestión estratégica debe limitar y reducir las demandas para reducir la exposición al riesgo de la población y los sectores productivo ante un periodo de sequía.
  • Utilizar fuentes alternativas de recursos hídricos en períodos críticos de sequía. La capacidad de desalación de agua marina es una alternativa viable cuando los recursos hídricos convencionales son escasos o no están disponibles. Otra fuente alternativa es la reutilización de las aguas depuradas, de modo que se reduzca la presión sobre las cuencas y la necesidad de regular las aguas. 
  • Apoyar la cultura del ahorro del agua en España. La sociedad tiene que dar un giro a su relación con el agua, promoviendo un uso más sostenible de los recursos hídricos, especialmente por parte de los sectores productivos que más consumen (en España mayoritariamente los usos agrícolas).

Actualidad e informes

La sequía y escasez de agua amenazan a España y Portugal
La sequía y escasez de agua amenazan a España y Portugal

La península ibérica sufrirá sequías más frecuentes, intensas y de mayor duración debido al cambio climático

01 Oct 2019
HAZTE SOCIO
HAZTE SOCIO