El origen de los campamentos de naturaleza en Montejo | WWF España

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1976 Los primeros Campamentos de jóvenes naturalistas en Montejo

© Antonio Larena

Una experiencia inolvidable para amar la naturaleza para siempre

En los 70, tras el éxito de los Clubes de Linces, también impulsados por el vicepresidente de ADENA Félix Rodríguez de la Fuente, decidimos ampliar las actividades con jóvenes. Conscientes de la importancia de la conciencia ambiental de las futuras generaciones para lograr los cambios positivos que nuestro planeta necesitaba. De este modo, nacen los "Campamentos de jóvenes naturalistas" en el emblemático Montejo de la Vega, donde ADENA ya estaba trabajando en la protección del buitre leonado. 

¿Has estado alguna vez de campamentos? Cualquier que haya ido de campamentos los recuerda con cariño. La naturaleza, la diversión, conocer a otros niños y niñas, hacer actividades al aire libre. Pues imagínate esa experiencia multiplicada porque podías conocer al mismísimo Félix Rodríguez de la Fuente, que acudía puntual cada año a dar su charla magistral. Pronto estos campamentos, dirigidos por Carlos de Aguilera, se convirtieron en una increíble escuela donde se formaron generaciones de naturalistas.

Al aire libre, rodeados por los imponentes cortados de las Hoces del río Riaza y bajo la atenta mirada de los buitres leonados y los halcones peregrinos empezaron a llegar los primeros chicos y chicas para aprender a conocer y a amar la vida salvaje. Un prado en mitad de un pequeño barranco, un manantial, un cobertizo de madera, unas pocas tiendas de campaña, mucha ilusión y ganas de disfrutar de la naturaleza, esos fueron los primeros ingredientes de esta apasionante experiencia pionera de educación ambiental en nuestro país.

Los primeros campamentos para jóvenes nacieron en la pradera de Valugar y posteriormente bajo el imponente cortado de Peña Portillo -donde todavía hoy se mantienen parte de las instalaciones originales- en el Refugio de Montejo de la Vega (Segovia). 

Los campamentos perseguían la concienciación a través de la seducción que supone el contacto directo con la naturaleza. Pero también el conocimiento del mundo que nos rodea, por eso las charlas sobre el Refugio, sobre el trabajo de ADENA y las amenazas para la naturaleza, se alternaban con actividades prácticas impartidas por especialistas en observación y anillamiento de aves, identificación de huellas, plantas o fósiles. Sin olvidar los talleres de orientación y acampada, las noches de observación del firmamento, las marchas por el propio Refugio o la convivencia directa con la población local. Una completa inmersión en la naturaleza y su estudio en 15 días de amistad, compañerismo e  intensa convivencia que marcó para siempre a todos los que por allí pasaron.

Los campamentos de Montejo del siglo XXI

En la actualidad, tras un período de pausa, hemos vuelto a recuperar estos campamentos, adaptándolos a los tiempos actuales en la vecina localidad de Valdevacas de Montejo y en colaboración con la Cooperativa Gredos San Diego.

Allí cada año las nuevas generaciones de chicos y chicas disfrutan nuevamente del placer de descubrir y amar la naturaleza salvaje.

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