Félix Rodríguez de la Fuente | WWF España
© Archivo de RTVE

El polifacético e inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente

Mito, fenómeno de masas, naturalista, médico, escritor, presentador, fotógrafo, comunicador, director de documentales, profesor, aventurero... Félix era muchas cosas, pero por encima de todo era un amante de los animales y de la naturaleza.

Y dentro de esa faceta naturalista, tuvimos la enorme suerte de que fuera el vicepresidente de ADENA durante años, inspirando e impulsando nuestro trabajo de conservación durante los primeros años de actividad, y dejando una herencia que no se olvida. 

El Félix de WWF/Adena

Una figura tan apasionante y querida da para contar mucho, y de hecho, muchísimo se ha escrito ya sobre su figura y trabajo. Basta con poner su nombre en un buscador y la cantidad de información saciaría la curiosidad durante horas. Sin embargo, en esta sección, queremos acercarte al Félix que conocimos en WWF. El que nos transmitía su pasión y nos ayudaba al llegar al corazón de muchos españoles, que hasta pocos años antes, habían vivido alejados de la naturaleza salvaje. 

Félix fue un fenómeno mediático y utilizó su influencia para educar a una sociedad con una limitada conciencia ecológica. Con su trabajo como naturalista y talento comunicador consiguió poner la fauna ibérica “de moda”, llevando el aullido del lobo hasta los salones de los hogares españoles y cambiando la imagen de un  animal que hasta entonces se había considerado una alimaña.

¿Cómo acaba Félix Rodríguez de la Fuente siendo vicepresidente de WWF?

En 1967, Peter Scott (hijo del famoso explorador inglés el Captán Scott), uno de los fundadores de WWF recibía la solicitud de abrir una delegación en España. 

Peter Scott era consciente de la riqueza natural ibérica, además de todo el trabajo que ya WWF estaba desempeñando para defender Doñana, apoyó la creación de la oficina española desde el principio. Sin embargo, tuvo una acertada recomendación. Quería contar con personas reconocidas por la sociedad española y que dominaran los nuevos medios de comunicación para impulsar rápidamente la organización y la causa de la defensa de la naturaleza. Rápidamente, el nombré de Félix Rodríguez de la Fuente apareció como la mejor opción. A finales de los 60, Félix Rodríguez de la Fuente era un joven naturalista conocido como el "Amigo de los Animales" que cautivaba con sus intervenciones a la audiencia del programa "Fin de Semana", uno de los más populares de la televisión en nuestro país. Además, al tiempo  publicaba regularmente artículos sobre animales y naturaleza en "Blanco y Negro", la influyente revista dominical de "ABC".

El 30 de julio de 1968 nacía ADENA con el Príncipe D. Juan Carlos de Borbón como Presidente y con Félix Rodriguez de la Fuente en la vicepresidencia. Ese mismo año Félix recibía el encargo de dirigir su propio programa de televisión, "Fauna". Después vendría "Planeta Azul" y en 1973 "el Hombre y la Tierra", que le convertirá en una de las personas más populares y queridas de España.  

El poder de Félix cambió la mentalidad de la sociedad para lograr el cambio político ... y salvar de la extinción, entre otros animales, a su amado lobo

Con su extraordinaria capacidad de trabajo, Félix se convirtió en un activista integral, capaz de  sensibilizar a la sociedad a través de los medios de comunicación y, con ADENA como arma, de denunciar la destrucción de la naturaleza y activar a la sociedad para defenderla en cada rincón de España. De hecho, llegamos a tener miles de socios por todo el país, algo inaudito en aquellos años.

Durante el tiempo en que Félix fue vicepresidente de ADENA, la organización se enfrentó a las controvertidas políticas del Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) y del Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA), declaró la guerra al uso masivo de la estricnina (un veneno letal para la fauna)  y a las Juntas de Extinción de Alimañas y Protección de la Caza, que desde 1953 y organizadas en muchas provincias de España, diezmaban por orden gubernativa águilas, buitres, linces, nutrias, lobos y cualquier especie que no fuera considerada útil o cinegética. 

Una de las mayores pasiones de Félix fueron las rapaces, pero sin duda fue el lobo la especie a la que tanto él como ADENA dedicaron mayor esfuerzo en la época en el que era el animal más odiado y perseguido en la España rural.

Mientras en televisión contaba “la verdad del lobo”, desde ADENA se hacía campaña hasta convencer al Gobierno de que la especie gozara por primera vez de un mínimo estatus legal. Gracias a ello el lobo, acorralado entonces en el noroeste de la península ibérica y en escasos enclaves del sur, no llegó a extinguirse, como ya había ocurrido en casi toda Europa occidental.

Finalmente las campañas de denuncia y la presión pública dieron resultado y la Ley de Caza de 1970 introdujo por primera vez el concepto de “especie protegida”, retiró la recompensa por matar animales “dañinos” y terminó con las juntas provinciales de extinción.

Un hombre adelantado a su tiempo

Con Félix a la cabeza, ADENA puso en marcha proyectos emblemáticos y pioneros para la época.

En pleno desarrollismo se opuso abiertamente a la destrucción de enclaves naturales tan valiosos como las Tablas de Daimiel o Doñana promovió la protección legal de lugares como el archipiélago de Cabrera. Y, con la colaboración del gran experto Miguel Ángel García Doray, hizo cosas tan novedosas como comprar uno de los últimos grupos de caballos asturcones puros que aún sobrevivían en las montañas costeras del Sueve, en Asturias, y salvarlos así de la extinción.

Félix se esforzó mucho para crear reservas que fueran visitadas por turistas que aportasen recursos para su mantenimiento, es decir, puso la semilla del ecoturismo. No dudó en enfrentarse a científicos que pensaban en esos espacios protegidos como burbujas de conservación inviolables a la intervención humana. Él defendía que la clave residía en no crear fronteras entre el hombre y la naturaleza, y que la gestión debía realizarse en íntima asociación con las personas que las habitaban. Así se implantó en Segovia, el primer modelo de custodia del territorio: el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega, en Segovia para salvaguardar las poblaciones de buitres leonados de España. 

Gracias al estudio y a sus viajes, Rodríguez de la Fuente desarrolló una visión global e integradora del ser humano y la naturaleza adelantada a su tiempo. En un momento en que solo algunos expertos y entidades como el Club de Roma eran capaces de predecir nuestro impacto sobre la Tierra, él ya hablaba del “Planeta Azul” y de “la Tierra” como un solo organismo vivo y alertaba desde ADENA de amenazas a escala global como la contaminación, los pesticidas, la destrucción de los ecosistemas, el consumo desmedido de recursos naturales, la deshumanización de las ciudades o la desaparición del mundo y la cultura rural y el acoso a etnias y pueblos indígenas.

En 1971, cuando nadie hablaba de reciclaje, Félix defendió en una Junta Rectora de esta Asociación que el Estado aprobase un Decreto para prohibir los envases de plástico no biodegradables: “si actuamos con rapidez se evitará que muchas empresas importen la maquinaria para fabricarlos, con lo que habremos cortado el problema por su raíz”. En una de las cartas del Club de linces ya hablaba a los jóvenes españoles sobre este problema, el problema de la contaminación del plásticos en el mar, invitando a los niños y niñas a recogerlo y a concienciar a sus padres y madres en no ensuciar playas y mares. (Pincha sobre la imagen para ampliar) 

Alertaba, pero también planteaba soluciones, algo que en WWF hemos heredado como filosofía de trabajo. Félix sbozó las líneas a seguir para cuidar y sanar a nuestro planeta: sensibilidad, educación y consumo responsable. 

Nueve días antes de su muerte, encabezó nuestra representación en la presentación española de la 1ª Estrategia Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN, PNUMA y WWF). El planeta estaba en crisis y esa era la primera aproximación a un aprovechamiento planetario sostenible

Una certeza: la educación ambiental como pilar del cambio futuro

Él creía en un futuro donde humano y naturaleza pudieran vivir en armonía, y sabía que la concienciación y educación eran clave.

Por eso, además de su presencia en los medios de comunicación de masas, Félix fundó Los Clubes de Linces de ADENA para acercarse a los más jóvenes y los campamentos educativos de naturaleza e el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega con el mismo fin: que los más jóvenes pudieran vivir y aprender sobre la naturaleza y acercarse a ella.

De este modo, Félix y Adena se convirtieron en una enorme cantera de jóvenes conservacionistas, algunos de los cuales hoy lideran las principales ONG españolas o que nunca han dejado de dedicarse a amar y proteger la Naturaleza. 

Ese es el caso de Chema, un guía de ecoturismo de Cangas del Narcea que cuenta en un blog cómo fueron sus inicios. En palabras de un diario escrito por un niño que en aquel momento tenía tan sólo 9 años, podemos leer como Félix Rodríguez de la Fuente y Adena marcaron sus comienzos como ecologista y su amor por la fauna salvaje: osos, lobos, urogallos...Chema hoy es padre de una niña de 9 años a la que también ha inculcado su amor al planeta. 

Citas de Félix para el recuerdo

Como ya hemos comentado, Félix Rodríguez de la Fuente marcó a una generación y que estaba adelantado a su tiempo. Os dejamos algunas de sus citas, igual de válidas, o incluso más, para inspirar a la gente que hoy amamos el planeta y queremos protegerlo. 

"Es preciso que a través de los poderosos medios con que cuenta la sociedad moderna, como la televisión, las grandes revistas y periódicos las enciclopedias zoológicas y los libros de ciencia o divulga ión, hagamos una llamada desesperada y permanente. Respetar nuestro entorno a nivel individual; necesitamos cuidar la tierra porque se nos esta muriendo.
Cada planta, cada animal, incluso cada complejo minero, cada paisaje, tiene su razón de ser. No están a nuestro alcance por puro azar o capricho, sino que forma parte de nosotros mismos. El hombre no es un ovni venido de una lejana galaxia; el hombre es un poema tejido co la niebla del amanecer, con el color de las flores, con el canto de los pájaros, con el aullido del lobo o el rugido del león".

En las raras ocasiones en que los esfuerzos que vengo realizando en defensa de los animales salvajes han llegado a fatigarme, me ha bastado pensar que la Naturaleza pertenece a los niños para reanudar mi batalla encaminada a la conservación de la fauna

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