WWF España - Incendios forestales
©: WWF

Sin prevención no podremos evitar incendios más grandes, destructivos e ingobernables.

En España somos buenos apagando incendios: el 65% de ellos son extinguidos en fase de conato (menos de 1 hectárea). Sin embargo, no lo somos evitando que se produzcan, es decir, en su prevención. No se invierte suficiente esfuerzo en dar vida a los montes para así evitar que ardan.

Como hemos alertado desde WWF en años anteriores, los bosques españoles son "bombas de relojería forestales". El verano de 2016 ha sido de muy alto riesgo de incendios, seco y caluroso, unas condiciones que serán cada vez más habituales a causa del cambio climático. 

En este contexto, y a la luz de los resultados extraidos de un nuevo informe de WWF España: "DÓNDE ARDEN NUESTROS BOSQUES. ANÁLISIS Y SOLUCIONES DE WWF" tenemos que volver a insistir a las administraciones públicas sobre la necesidad de aplicar medidas de prevención para adelantarnos a los incendios y evitarlos con mayor eficacia.

Si queremos evitar un futuro con incendios cada vez más grandes y devastadores, tenemos que apostar YA por la prevención. 
 

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En el siguiente mapa, encontrarás información actualizada sobre los grandes incendios forestales (más de 500 hectáreas quemadas) que se vayan produciendo a lo largo del año. 

 

*Datos del  MAGRAMA del 1 de enero de 2016 al 18 de septiembre de 2016.

  • Total de siniestros registrados hasta la fecha: 7.305 (un 34% menos que la media de los últimos diez años, durante el mismo periodo)
  • Superficie forestal afectada: 59.065,74 hectáreas (un 32% menos que la media de las superficies afectadas en los últimos diez años, durante el mismo periodo)
  • Porcentaje de la superficie afectada en relación a la superficie forestal nacional: 0,214%
  • Nº grandes incendios: 20 (la media del número de Grandes Incendios Forestales durante el mismo periodo fue de 21 GIF)

Ahora que ya ha acabado le verano, temporada alta de incencios, es momento de hacer balance de lo que va de 2016.

Aunque este verano ha ardido un 30% menos de superficie que la media de los últimos diez años, se mantiene la tendencia:

Hay menos incendios, pero son más destructivos.


Los grandes incendios han vuelto a dejar una herida profunda en muchas regiones. En agosto el fuego devoró el 7% de La Palmallevándose la vida de un agente forestal. Y se ha cebado especialmente con la Comunidad Valenciana (con 4 grandes incendios) y con Galicia (con 9 grandes incendios y más de 20.000 hectáreas afectadas). 

 

Pincha sobre la fecha para visualizar los "Mapas del Fuego" elaborados por WWF durante los últimos años:  2014 2013  fueron años de "tregua", un espejismo fruto de las favorables condiciones metereológicas, tras un 2012 negro, con un verano caluroso y seco que fue devastador. Son la prueba de que no podemos dejar la lucha contra incendios en manos de la meteorología.  

2015 fue un año de repunte de incendios: los de Quesada (Jaen), Luna (Zaragoza) y el de Acebo (Sierra de Gata - Cáceres) fueron desastres que no podremos olvidar, todos ellos, grandes incendios forestales (de más de 500 hectáreas). 

 

La mano del ser humano está detrás del 96% de los incendios

El 55% de los incendios es intencionado y el 23% se debe a negligencias

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©: Yevgeniy Gradov

Aunque el número total de incendios se está reduciendo en nuestro país, existe una amenaza creciente contra la que poco pueden hacer los servicios de extinción: los grandes incendios forestales (GIF).

Son pocos (una media de 23 al año en el último decenio), pero son responsables del 37% de la superficie arrasada por el fuego. Alimentados por el abandono de muchos montes, se están volviendo cada vez más grandes y destructivos: su tamaño ha aumentado un escalofriante 25% en la última década. 

En 2015 se confirmó esta tendencia al alza, los grandes incendios fueron devastadores: un 50% más grandes que la media de la última década. En 15 incendios se quemó el 38% de las 103.000 hectáreas afectadas por el fuego. 




Este tipo de incendios se  producen porque en España hay millones de hectáreas de montes y masas forestales que se transformaron intensamente a mediados del siglo XX para aprovechar recursos como la madera o la resina, pero que ahora están abandonados. El incremento en la combustibilidad de nuestros montes debido al despoblamiento rural, el abandono de las actividades tradicionales, la falta de inversión y la ausencia de políticas serias que gestionen el territorio de forma ordenada y sostenible, ha llenado España de potenciales "bombas forestales".

Si cada vez los incendios son más grandes, las políticas e inversión pública en materia de prevención no pueden seguir siendo las más pequeñas.  



Tampoco podemos perder de vista los costes humanos, económicos y ambientales que suponen los incendios. Es mucho más costoso, en todos los sentidos, sofocar un incendio que prevenirlo. En la extinción se ponen en juego vidas humanas y la recuperación de las zonas llevará décadas. A pesar de ello, apróximadamente el 80% de la inversión se destina a extinción y no a prevención.

Las proyecciones del cambio climático y de los usos del suelo en nuestros montes indican para España un aumento de las condiciones de peligro. No nos vamos a quedar callados, desde WWF pedimos:

  • Una adecuada identificación por parte de las comunidades cutónomas de las Zonas de Alto Riesgo de Incendio. La ley de montes exige desde 2003 a los organismos autonómicos identificar y declarar en sus territorios estas zonas. Sin embargo, transcurridos 13 años, resulta inaceptable que muchas de las comunidades no lo hayan hecho ni se hayan desarrollado criterios homogéneos para su definción junto con el Ministerio de Medio Ambiente, como exigía la ley de Montes 21/2015.

Tan sólo cinco comunidades han identifidado las Zonas de Alto Riesgo en base a criterios coherentes. El resto, un 85% del territorio forestal, no las ha identificado o lo ha hecho en base a indicadores que no miden adecuadamente el riesgo.

En el siguiente mapa queda claro el insuficiente trabajo que se está llevando a cabo en prácticamente todas las regiones de España en relación a la identificación de los ZARI: Zonas de Alto Riesgo de Incendios. 

 

 

©: WWF - Informe Dónde arden nuestros bosques 2016

ROJO: ZARI: no identificadas o mal identificadas. Criterios de identificación: no adecuados. Planes de prevención: No elaborados o no adaptados a las ZARI.

NARANJA OSCURO: ZARI: identificadas, pero al no estar disponibles los criterios con los que se ha realizado la zonificación, WWF no ha podido valorarlas. 

NARANJA CLARO: ZARI: identificadas. Criterios de identificación: coherentes, aunque no respondan a criterios comunes consensuados con el MAGRAMA. Planes de prevención: sin información o en fase de elaboración y aprobación.

VERDE: ZARI: identificadas. Criterios de identificación: coherentes, aunque no respondan a criterios comunes consensuados con el MAGRAMA. Planes de prevención: aprobados.

  • En segundo lugar, pedimos que se incremente las partidas presupuestarias destinadas a gestión forestal sostenible, creando las condiciones adecuadas para recuperar los usos y aprovechamientos de los montes y promoviendo programas de intervención social.

En este sentido, los Programas de Desarrollo Rural (PDR), recientemente aprobados, suponen una ocasión única para revertir el modelo. 

En nuestro informe 2016 puedes consultar en detalle la situación en materia de políticas de prevención de incendios en detalle por Comunidad Autónoma. En este informe, además de datos globales para todo el territorio, encontrarás un desglose con cada una de ellas, detallada en una ficha. 

El cambio climático agrava la situación

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©: EFE - Marcial Guillén

 

 

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