Incendios Forestales

Bosques vulnerables a grandes incendios

La reducción en la última década del número de siniestros y de la superficie afectada por incendios podría hacernos pensar en un éxito de las políticas impulsadas para luchar contra los incendios forestales. Sin embargo, la tendencia creciente de los Grandes Incendios Forestales (GIF) —aquellos en los que arden más de 500 hectáreas —, las nada halagüeñas previsiones del cambio climático y el elevado riesgo de nuestros bosques a sufrir GIF, hacen prever un futuro en el que los incendios cada vez resulten más impactantes y destructivos.

A continuación se exponen los argumentos que han llevado a WWF España a demandar una revisión de los actuales modelos forestales y territoriales para minimizar el riesgo de GIF:

Elevado número de siniestros cada año
Al año, de media, se producen 16.500 siniestros.

Pocos grandes incendios que queman mucho
El 41% de la superficie forestal afectada se quema en el 0,2% del total de siniestros.


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Dispositivos de extinción eficaces

El 70% de los siniestros son sofocados antes de que las llamas recorran una hectárea. No en vano, de media, entre 2001 y 2012 el
73,5% del presupuesto anual del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se destinó a medios de extinción contra incendios.

Mucha negligencia pero aún más intencionalidad
A nivel nacional, la mano del hombre está detrás del 96% de los incendios forestales. El 55% de los incendios es intencionado frente al 23% que ocurre por accidente o negligencia, y en ellos arde el 60% de la superficie afectada.

Reina la impunidad
En la actualidad apenas se identifica al 9% de los causantes de incendios. La aplicación del Código Penal vigente contribuiría a disuadir a los culpables.


Caos territorial que facilita la catástrofe
El elevado número de urbanizaciones en el monte y los usos recreativos intensivos incrementan los riesgos de ignición.

Vulnerabilidad del medio rural y de los bosques
El cese de las actividades forestales y el abandono agrario han contribuido a una intensa modificación del paisaje y a que la superficie forestal presente una elevada continuidad horizontal y vertical, marcada por una excesiva densificación de pies que incrementa la probabilidad de sufrir incendios de copas de alta intensidad. No en vano, el 60% de los GIF suceden en unidades en las que la vegetación ha sido fuertemente alterada, donde la especie dominante ha sido introducida o potenciada, formando masas más o menos monoespecíficas.


IMPACTOS ECOLÓGICOS SOBRE...

El suelo: pérdida de nutrientes, destrucción de la microfauna (bacterias y hongos), disminución de la permeabilidad.

La vegetación: destrucción de la parte aérea de la masa forestal, aumento de la probabilidad de plagas y enfermedades, aparición de especies invasoras.

Red fluvial: erosión y contaminación de las aguas, alteración de la red hidrológica.

Biodiversidad: destrucción o alteración del hábitat natural, pérdida de especies de flora y fauna, ruptura de la cadena alimentaria.

Paisaje: Incremento del riesgo de desertificación, fragmentación de hábitats, pérdida de los valores estéticos y recreativos.

Clima: emisiones de CO2 a la atmósfera, alteración del meso y microclima, reducción de la disponibilidad de oxígeno, alteración en el régimen del viento.
 / ©: WWF/Adena Felix Romero
Incendios Forestales
© WWF/Adena Felix Romero