Méjico: la nueva esperanza para el clima
En 2010 enfrentamos un reto aún más urgente e importante que en 2009: lograr el acuerdo ambicioso, justo y vinculante que se necesita para combatir el cambio climático y que no se consiguió en Copenhague. La esperanza está ahora puesta en la próxima cumbre de México en noviembre de 2010.
¿En qué ha fracasado Copenhague?
Vinculante
El acuerdo no es vinculante en absoluto. Es una declaración voluntaria de intenciones que puede ser adoptada o no por los países. Tampoco incluye una fecha ni mecanismo para llegar a un tratado internacional vinculante.
Ambicioso
Reconoce el objetivo de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2 ºC, pero no establece la concentración de CO2 necesaria para lograrlo, el año del máximo de emisiones, o la necesidad de que en 2050 se reduzcan las emisiones a nivel global respecto a 1990 en, al menos, el 50% y hasta más de un 80% en los países desarrollados. Tampoco se fijan los objetivos de reducción de los países desarrollados para 2020, que han tenido de plazo hasta el 31 de enero para proponer lo que consideren. El hecho de que no se establezca un objetivo global de reducción a repartir entre los países, como sí hizo el Protocolo de Kioto, hace muy difícil que la suma total de los objetivos propuestos a nivel nacional garantice que no se superarán esos 2 ºC.
Justo
Cualquier retraso es irresponsable e injusto, ya que supone prolongar el sufrimiento de muchas personas que viven en zonas vulnerables a los efectos del cambio climático, y que paradójicamente son las menos responsables del problema. Así lo pusieron de manifiesto los países africanos, los pequeños estados isleños y los menos desarrollados.
El acuerdo de Copenhague es muy flojo en adaptación, donde las “medidas de respuesta”, es decir, aquellas que reclaman los estados petroleros por los ingresos que dejarían de recibir por las políticas de cambio climático, están al mismo nivel que las de adaptación, lo que supone un claro retroceso y amenaza la financiación de los más necesitados.
Establece la financiación de 30.000 millones de dólares para el periodo 2010-2012 procedente de los países desarrollados para medidas de adaptación y mitigación en los países en desarrollo. A largo plazo (2020), fija la meta de 100.000 millones de dólares anuales, pero no establece las fuentes de financiación ni el carácter adicional.
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¿Y ahora qué?
Los aspectos clave que hay que conseguir este año son:
• Asegurar que haya acuerdo legal vinculante en 2010, a más tardar en la próxima cumbre de México de noviembre 2010.
• Fijar una meta global vinculante que permita que el pico de emisiones se alcance entre 2013 y 2017 para mantener el aumento de emisiones por debajo de los 2 ºC y encaminarlo a no más de 1,5 ºC tan pronto como sea posible.
• Acordar una revisión en 2014 basada en el V Informe de Evaluación del IPCC.
• Establecer claras fuentes de financiación para la mitigación y adaptación de los países en desarrollo y hacer operativo cuanto antes el Fondo Climático Verde de Copenhague para gestionar los fondos.
En WWF seguiremos trabajando para que este año podamos contar con el acuerdo climático que el mundo necesita: ambicioso, justo y vinculante. Para ello continuaremos creando alianzas con organizaciones sociales, con gobiernos locales, medios de comunicación y empresas, y esperamos contar con el apoyo masivo de la sociedad.