En el extremo oriental ruso: WWF trabaja activamente en campañas contra el furtivismo y otros esfuerzos de conservación.
En India, Nepal y Bangldesh: WWF trabaja con muchos socios para reforzar las políticas anti-furtivismo, eliminar el comercio ilegal, establecer áreas protegidas interconectadas, restaurar los hábitats naturales y reducir los conflictos tigre-humanos.
En Malasia: En el complejo forestal de Belum-Temengor, una de las tres áreas prioritarias en la conservación del tigre a nivel mundial, WWF colabora para mejorar la gestión del tigre y sus zonas de caza, reforzando los esfuerzos anti-furtivismo, identificando vínculos ecológicos, monitorizando cambios en el uso de la tierra y despertando la sensibilización sobre la conservación de la naturaleza.
En Sumatra, Indonesia: WWF ha conseguido convencer a empresas privadas y el gobierno del país para proteger oficialmente el bosque tropical de Tesso Nilo, último bastión de la especie de tigre de Sumatra, salvándolo de las talas ilegales y la agricultura descontrolada.
En Tailandia, Cambodia, Laos y Vietnam: WWF trabaja con sus socios del gobierno de este país para promover el uso sostenible de los recursos forestales y reforzar la gestión de las áreas protegidas clave, especialmente mejorando el cumplimiento de la ley para reducir la caza furtiva y el comercio.
En Bután: WWF trabaja formando a la policía local y las patrullas de aduanas en la lucha contra el furtivismo y el comercio ilegal de animales. WWF trabaja también asesorando al gobierno en la construcción de los corredores naturales que enlazan todas las zonas protegidas del país.
Globalmente: WWF es el promotor de la cumbre de jefes de estado para la conservación del tigre, el próximo mes de septiembre en Rusia, apoyado por el gobierno ruso y el Banco Mundial. WWF es también parte de la Inciativa Global del Tigre (GTI), una coalición de ONG e instituciones internacionales que lideran el proceso para conseguir el máximo nivel político en esta cumbre.
LA DURA LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA
Furtivismo y comercio ilegal
Durante más de 1.000 años los tigres han sido cazados como símbolos de estatus, objetos decorativos, souvenirs y medicina tradicional. La caza deportiva, junto con el exterminio llevado a cabo en ciertas zonas en que se les consideraba una plaga, llevaron a la casi extinción de la especie. El comercio de tigres está prohibido en China y sus huesos no forman parte ya de sus medicamentos desde 1993. Aún así, ésta es una de las mayores amenazas para la especie.
Pérdida de hábitat y de presas
El territorio de los tigres, que abarcaba prácticamente todo el continente asiático, se ve reducido hoy a un 7% de aquellos vastos territorios. Los tigres sobreviven en pequeños parches de bosque fragmentado y rodeado de zonas urbanas, que cada vez contraen más su hábitat. La producción maderera, la construcción de carreteras, la urbanización y la agricultura están llevando a los tigres a vivir en diminutas islas de bosque en los que apenas encuentran presas para alimentarse o parejas con las que procrear.
Conflicto con humanos
A medida que los tigres pierden sus hábitats y sus presas, comienzan a acercarse más a núcleos urbanos, atacando al ganado doméstico y en ocasiones a personas. En venganza por las pérdidas, los tigres son a menudo cazados por las autoridades o los habitantes locales.
En India, Nepal y Bangldesh: WWF trabaja con muchos socios para reforzar las políticas anti-furtivismo, eliminar el comercio ilegal, establecer áreas protegidas interconectadas, restaurar los hábitats naturales y reducir los conflictos tigre-humanos.
En Malasia: En el complejo forestal de Belum-Temengor, una de las tres áreas prioritarias en la conservación del tigre a nivel mundial, WWF colabora para mejorar la gestión del tigre y sus zonas de caza, reforzando los esfuerzos anti-furtivismo, identificando vínculos ecológicos, monitorizando cambios en el uso de la tierra y despertando la sensibilización sobre la conservación de la naturaleza.
En Sumatra, Indonesia: WWF ha conseguido convencer a empresas privadas y el gobierno del país para proteger oficialmente el bosque tropical de Tesso Nilo, último bastión de la especie de tigre de Sumatra, salvándolo de las talas ilegales y la agricultura descontrolada.
En Tailandia, Cambodia, Laos y Vietnam: WWF trabaja con sus socios del gobierno de este país para promover el uso sostenible de los recursos forestales y reforzar la gestión de las áreas protegidas clave, especialmente mejorando el cumplimiento de la ley para reducir la caza furtiva y el comercio.
En Bután: WWF trabaja formando a la policía local y las patrullas de aduanas en la lucha contra el furtivismo y el comercio ilegal de animales. WWF trabaja también asesorando al gobierno en la construcción de los corredores naturales que enlazan todas las zonas protegidas del país.
Globalmente: WWF es el promotor de la cumbre de jefes de estado para la conservación del tigre, el próximo mes de septiembre en Rusia, apoyado por el gobierno ruso y el Banco Mundial. WWF es también parte de la Inciativa Global del Tigre (GTI), una coalición de ONG e instituciones internacionales que lideran el proceso para conseguir el máximo nivel político en esta cumbre.
LA DURA LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA
Furtivismo y comercio ilegal
Durante más de 1.000 años los tigres han sido cazados como símbolos de estatus, objetos decorativos, souvenirs y medicina tradicional. La caza deportiva, junto con el exterminio llevado a cabo en ciertas zonas en que se les consideraba una plaga, llevaron a la casi extinción de la especie. El comercio de tigres está prohibido en China y sus huesos no forman parte ya de sus medicamentos desde 1993. Aún así, ésta es una de las mayores amenazas para la especie.
Pérdida de hábitat y de presas
El territorio de los tigres, que abarcaba prácticamente todo el continente asiático, se ve reducido hoy a un 7% de aquellos vastos territorios. Los tigres sobreviven en pequeños parches de bosque fragmentado y rodeado de zonas urbanas, que cada vez contraen más su hábitat. La producción maderera, la construcción de carreteras, la urbanización y la agricultura están llevando a los tigres a vivir en diminutas islas de bosque en los que apenas encuentran presas para alimentarse o parejas con las que procrear.
Conflicto con humanos
A medida que los tigres pierden sus hábitats y sus presas, comienzan a acercarse más a núcleos urbanos, atacando al ganado doméstico y en ocasiones a personas. En venganza por las pérdidas, los tigres son a menudo cazados por las autoridades o los habitantes locales.












