Comisión Ballenera Internacional

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Demostración de arpón ballenero
© WWF/ Morten Lindhard
La Comisión Ballenera internacional se creó en 1948 como organismo decisorio para regular el funcionamiento de la Convención Internacional para la Regulación de la Caza Ballenera (ICRW, por sus siglas en inglés). El objetivo de esta convención era garantizar “la conservación apropiada de las poblaciones balleneras, y hacer posible el desarrollo ordenado de esta industria”.

Esta Comisión formada originalmente por 14 países (en la actualidad son 89) se reúne anualmente para regular los cupos, los métodos de captura y las áreas protegidas, que se acuerdan por mayoría de tres cuartos de los integrantes.

En las últimas décadas, la CBI, reconociendo las nuevas amenazas que enfrentan los cetáceos de todo el mundo, ha adoptado un programa más orientado hacia la conservación. Fruto de este cambio de orientación, es la propuesta de una moratoria total de la caza de las ballenas, que entró en vigor en 1986.

Sin embargo algunos países como Japón, Noruega y más recientemente Islandia presentaron objeciones oficiales a la moratoria que les eximían de su cumplimiento.
 / ©: WWF/ Silvia Earle
Ballena jorobada
© WWF/ Silvia Earle

En la actualidad tres países que todavía poseen industria ballenera (Noruega, Japón e Islandia) continúan con matanzas a gran escala de cetáceos y se estima que más de 2.000 ballenas son sacrificadas cada año.

Dentro de este cambio de orientación se crea además el Programa de Gestión Revisado (RMS, por sus siglas en inglés) que incluiría un conjunto de normas cautelares para el establecimiento de cupos de captura, además de reglamentación para el estudio demográfico de las poblaciones de ballenas y para la inspección y la supervisión de las explotaciones balleneras.

Desgraciadamente distintas controversias han impedido que se alcance un acuerdo que permita su adopción. Otros avances han sido el establecimiento de los santuarios balleneros del Océano Índico y del Pacífico Sur, así como la creación de un Comité científico.

La comisión tiene que dar respuesta a las nuevas amenazas que ponen en peligro el futuro de estos animales, tales como la conservación de los “pequeños” cetáceos, la captura accidental en artes de pesca (se estima que más de 300.000 delfines y pequeños cetáceos son capturados cada año de manera accidental), la conservación y la gestión de los ecosistemas marinos (incluyendo aspectos que van desde los vertidos tóxicos y otros tipos de contaminación marina al establecimiento de áreas protegidas), el cumplimiento y aplicación de normativas, el efecto del cambio climático  y colaboración con otras organizaciones

Sin embargo antes de afrontar todos estos retos, existe un problema de base que la CBI no ha sido capaz de resolver:

En la actualidad tres países que todavía poseen industria ballenera (Noruega, Japón e Islandia) continúan con matanzas a gran escala de cetáceos y se estima que más de 2.000 ballenas son sacrificadas cada año.


Lo hacen amparándose en objeciones a la moratoria (Noruega) o en supuestos programas de “caza científica” (Japón y más recientemente Islandia). Así los países que integran la CBI están escindidos entre países balleneros y países no balleneros, creándose una situación de parálisis que hace imposible obtener la mayoría de tres cuartos necesaria para introducir cambios significativos.

Como consecuencia, la explotación ballenera sigue acrecentándose sin ningún control internacional y la CBI vive en una situación de bloque permanente que hace peligrar su futuro y cuestiona su eficacia.

WWF y la conservación ballenera

WWF al igual que otras ONG, participa en la CBI desde los primeros 70 cuando se permitió su participación. Si bien WWF  -al igual que las demás organizaciones- no está autorizada a hablar en los plenarios, sí puede establecer contactos con las diferentes delegaciones y defender posicionamientos. Su principal objetivo a la hora de participar en las reuniones anuales es garantizar que la CBI funcione de la manera más efectiva posible y que progrese hacia la conservación de los cetáceos.

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  • Santuarios de ballenas / ©: WWF