Destrucción del hábitat

La destrucción del hábitat es, sin duda, la principal amenaza que enfrentan la mayoría de las especies.

Así , por ejemplo, los bosques tropicales, que originalmente cubrían 16 millones de km2, han visto reducida su superficie a la mitad debido sobre todo a la explotación maderera y la progresiva ocupación de terreno forestal con fines agrícolas y ganaderos.

Son sin duda estos dos factores los principales elementos de transformación y destrucción del medio en todo el mundo y también en nuestro país. La construcción de grandes infraestructuras como carreteras, autopistas, ferrocarriles o presas, también produce una grave alteración del medio no sólo devastando áreas de hábitat de gran interés, sino también introduciendo un elemento nuevo en el medio que supone una barrera impidiendo la normal dispersión de las especies.
A esto se suma, además, un  nuevo riesgo: la mortalidad por atropello.
Como ejemplo del daño irreparable que pueden provocar las infraestrucutras, la construcción de una presa en la localidad de Alcalá del Río (Sevilla) en los años 30, produjo un efecto devastador en la población de esturiones (Acipenser sturio) que desovaban en el río Guadalquivir, provocando su desaparición del gran río andaluz en menos de 50 años.

Por último, no podemos dejar de mencionar el urbanismo salvaje y la construcción de infraestructuras de ocio (estaciones de esquí, campos de golf, etc), como un elemento importantísimo de transformación y degradación del medio natural en nuestro país. Proyectos como la construcción de una mega urbanización en las Navas del Marqués (Avila), en un área protegida de interés para la Cigüeña negra, la estación de esquí de San Glorio (León y Palencia) o la ampliación de la estación de Baqueira-Beret (Lérida) ambas en zonas críticas para el oso pardo o el urogallo, son sólo la punta del iceberg de lo que está ocurriendo en todo el territorio nacional.


Restauración de Hábitats / ©: WWF/Edward Parker
Restauración de Hábitats
© WWF/Edward Parker