Tendidos eléctricos

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Tendido eléctrico en Refugio de Montejo
© WWF/ María Melero

El impacto de los tendidos eléctricos sobre las aves

Según cálculos del Ministerio de Medio Ambiente los tendidos eléctricos provocan cada año la muerte a 25,000 aves, (siendo muchas de ellas especies amenazadas de extinción),  ya sea por colisionar en vuelo con los cables o al electrocutarse cuando se posan en apoyos especialmente peligrosos. De hecho, los accidentes con la red eléctrica vuelven a ser la primera causa de mortalidad no natural para especies como avutardas y distintas rapaces. Según datos de SEO/BirdLife, las cifras de aves amenazadas muertas por los tendidos eléctricos son espeluznantes: en 10 años, se contabilizaron 200 águilas perdiceras y en los últimos 15 años han muerto más de 120 águilas imperiales cuando sólo hay 220 parejas reproductoras.

De hecho, las estrategias y los planes de recuperación del Ministerio de Medio Ambiente y de las Comunidades Autónomas recogen desde hace años, como medida urgente, la remodelación de las torretas y la señalización de los cableados en las líneas eléctricas más peligrosas.

Sin embargo, esto no se está poniendo en práctica como debería, por lo que, poco a poco, el problema de los tendidos eléctricos ha vuelto a encabezar la lista de amenazas para la avifauna silvestre.

De hecho, junto al veneno, e incluso superándolo en muchas zonas, los accidentes con tendidos eléctricos vuelven a ser la primera causa de mortalidad de aves.

 

Principales causas de mortalidad de las aves

Dos son las principales causas de accidentes de aves en los tendidos eléctricos:
  • LA ELECTROCUCIÓN
  • LA COLISIÓN
Las electrocuciones se producen al posarse una ave en una línea de distribución (es decir, una línea de tensión inferior a los 45 KV, que suelen ser de menor tamaño). Si el pájaro toca dos cables a la vez, o si una vez posado sobre la torreta metálica, toca un cable, el circuito se cierra y se produce una descarga eléctrica, que normalmente causa la muerte inmediata del ave.
La electrocución depende de factores biológicos propios de cada especie y de factores técnicos relacionados con las características de cada tendido. Entre los primeros, hay que destacar el tamaño del pájaro (cuanto mayor es, mayores probabilidades tiene de establecer contacto con los elementos peligrosos del tendido), su comportamiento (afecta más a aquellas especies que tienen por costumbre posarse en sitios elevados) o las características del lugar donde se encuentra el tendido (por ejemplo, si está próximo a dormideros, zonas húmedas, áreas de paso o migración, vertederos, etc.).

Los factores técnicos tienen que ver básicamente con el diseño de los apoyos, los llamados postes o torretas. Así, cuando los conductores se encuentran por encima del travesaño, las probabilidades de que el ave entre en contacto con éstos son mucho mayores.
La colisión se produce en todo tipo de líneas, independientemente de su voltaje. Suele ocurrir en condiciones de escasa visibilidad y afecta a un gran número de especies, ya que si bien no todas tienden a posarse en una torreta, en cambio, cualquier ave al volar puede chocar con un cable suspendido. Sin embargo, y como es lógico, es en áreas con gran concentración de aves (como zonas húmedas o áreas de paso migratorio) donde se produce una mayor mortalidad que, además, suele afectar a especies gregarias que vuelan en bandos, incluso en situaciones de mala visibilidad, como grullas, cigüeñas, anátidas o avutardas. También es muy frecuente que se produzcan colisiones en las líneas de alto voltaje, especialmente con el cable de tierra, al ser éste más fino que los conductores y situarse por encima de los mismos, para actuar de pararrayos. El accidente se produce normalmente cuando las aves se elevan para evitar los conductores y se encuentran con el cable de tierra, que no pueden evitar.