Tendidos Eléctricos

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Tendido eléctrico
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En una zona con la densidad de grandes rapaces rupícolas como la que nos ocupa, la existencia de este tipo de estructuras en las proximidades de los núcleos de cría o en las áreas de campeo, puede incidir negativamente sobre sus poblaciones.

Dos son las principales causas de accidentes de aves en los tendidos eléctricos:

  • La electrocución (si al posarse un ave en una línea toca dos cables simultáneamente, o si al posarse sobre una torreta metálica toca un cable, se produce una descarga eléctrica sobre el ave, que normalmente causa su muerte inmediata)
  • La colisión (que suele ocurrir en condiciones de escasa visibilidad y afecta a un gran número de especies, que al volar chocan con los cables suspendidos).

De hecho, los accidentes por colisión con tendidos o la electrocución en postes eléctricos son una importante causa de mortalidad de las aves rapaces en las Hoces del Riaza.

Ya a finales de los años 80, naturalistas y miembros de WWF detectaron distintos “puntos negros” en los tendidos de los alrededores, donde se apreciaba una mortalidad elevada de aves rapaces. La mayor siniestralidad del entorno del Refugio y de las Hoces, con más de 40 aves muertas entre 1989 y 1990, se producía justamente en el tendido que unía Campo de San Pedro y Ayllón, a menos de 14 kilómetros de este espacio protegido.

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Tendido salvapájaros
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Tendido eléctrico
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Varios intentos de solución

Los esfuerzos realizados por WWF y Unión FENOSA en 1991 llevaron a la instalación de fundas en los 10 postes más peligrosos y a la colocación de salva-pájaros en los cables. Los resultados fueron esperanzadores, pero todo cambió cuando las fundas comenzaron a deteriorarse y se construyó un comedero para aves rapaces a menos de 1 kilómetro del tendido (con un mayor trasiego de aves). Entre 1992 y 1999 se recogieron 8 aves accidentadas por año, en un tramo de apenas 3 kilómetros.

En 2000 WWF firmó un convenio de colaboración con Unión FENOSA para la realización de un proyecto de seguimiento de los tendidos eléctricos de los alrededores del Refugio de Rapaces. Este estudio permitió constatar de nuevo el peligro para las aves rapaces de la línea de Campo de San Pedro, con el mayor número de accidentes de la zona: en ella se concentraba el 86% de las muertes registradas en las líneas del entorno del Refugio, afectando a más de 12 especies diferentes de aves rapaces, entre las que destacaban, el buitre leonado, el águila real, el alimoche o el búho real. De igual manera, este estudio permitía determinar las medidas correctoras más adecuadas, que permitieran solucionar el problema.

Por último, en octubre de 2004, Unión FENOSA acometía dichas medidas para reducir drásticamente la mortalidad de la fauna, que año tras año se venía produciendo en este “punto negro” para las aves rapaces. Las medidas correctoras aplicadas consistieron en el traslado de parte del tendido eléctrico, unido a la sustitución de las torretas por otras que ofrecen menos riesgos de electrocución y a la señalización de los cables mediante salvapájaros, como medida para prevenir las colisiones. Si bien, estas medidas correctoras deberían haber erradicado completamente la mortalidad de aves en este lugar, desde su remodelación todavía hoy continúan detectándose muertes de aves en el tendido de Campo.