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Doñana, un acuífero en alerta roja

Cuando se cumplen 50 años de la declaración de Doñana como Parque Nacional, su acuífero continúa el declive y permanece en mal estado, demostrando que su régimen de explotación provocado fundamentalmente por el crecimiento continuo de la producción de fresas y frutos rojos es totalmente insostenible. Un año más, los datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en su informe sobre el estado de los acuíferos muestran que continúan imparables los descensos de las reservas hídricas. WWF exige a las administraciones públicas que actúen con urgencia para cerrar todos los pozos y fincas ilegales y que tomen las medidas cautelares necesarias que impidan que se abran nuevas explotaciones.

Hemos presentado nuestro informe Doñana, un acuífero en alerta roja, en el que analizamos el “Informe de estado de los acuíferos del entorno de Doñana. Año hidrológico 2017-2018”, elaborado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, dependiente del MITECO. La principal conclusión es que el régimen de explotación del acuífero de Doñana es totalmente insostenible desde al menos la mitad de los años 90 del siglo pasado, fecha de referencia que toma dicho informe. Las extracciones para la agricultura de regadío, y especialmente la producción de fresas y arándanos, han ido mermando las reservas de agua y no han permitido la recuperación de las mismas, aun en años de lluvias abundantes, lo que ha provocado que el acuífero haya pasado de 9 sectores estables y 7 en mal estado (pre alerta, alerta, alarma) en 1994, a solo 5 sectores estables y 11 en mal estado actualmente.

Estos datos son tan contundentemente negativos que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir se ha visto obligada a tomar la medida más extrema que existe en nuestra legislación, iniciar la declaración de tres de las cinco masas del acuífero como en riesgo de no conseguir el buen estado cuantitativo -  “El Rocío”, “Almonte” y “Marismas”.

Esta declaración, reclamada por WWF en innumerables ocasiones, permitirá un mayor control sobre el acuífero y si se toman las medidas restrictivas adecuadas que dispone la normativa podría permitir iniciar el camino de su recuperación. Pero también pone de manifiesto la inacción de las administraciones anteriores que, a pesar de las reiteradas denuncias y las evidencias científicas, han amparado esta situación de extrema gravedad sin actuar, permitiendo que los cultivos invadan el territorio y los pozos proliferen hasta llegar a la situación límite actual donde se extrae mucha más agua de la que se recarga. Esta inactividad ha motivado además que la Comisión Europea haya llevado a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por la desprotección de Doñana.
Una de las pocas medidas desarrolladas hasta el momento que parecen arrojar algún resultado efectivo ha sido la eliminación de las extracciones en la finca los Mimbrales, situada en el sector sur del Arroyo de la Rocina, y que se encontraba en situación de “alarma” en los años 2014 y 2015. Tras la retirada de los cultivos gracias a la compra de la explotación, los niveles no han dejado de aumentar, pasando de un índice menor de 0,10 a 0,70 de forma progresiva desde 2016. Para WWF esta es la prueba más palpable de que el cierre de los pozos ilegales y la retirada de los cultivos en Doñana tendrían un efecto beneficioso e inmediato para el acuífero.

Además, reclamamos que se tomen medidas cautelares contra los nuevos pozos y cultivos ilegales que sean detectados para evitar que el problema se agrave y que mientras se cierran con carácter definitivo se puedan explotar con el consiguiente daño al acuífero.
 
Sin descuidar los dos sectores en este momento en buen estado, hay que tomar medidas urgentes y más contundentes en el entorno inmediato del Espacio Natural y sus cuencas vertientes con el fin de conseguir recuperar el acuífero en estas zonas, lo que tendría un impacto más rápido e importante sobre Doñana. Además deben solucionarse los problemas locales conocidos de los sectores “zona costera” y “lagunas de Doñana”. 
 
Nuestro secretario general, Juan Carlos del Olmo, ha señalado: “Lamentamos que en el 50 aniversario del Parque Nacional, declarado precisamente para salvar Doñana de la agricultura intensiva, esta amenaza siga vigente y sea la causante de que se estén agotando sus acuíferos y se esté cercando este espacio protegido”  Y añadió: “No hay tiempo para más excusas, el mejor regalo para Doñana en su 50 aniversario sería que la Junta de Andalucía haga cumplir la ley y empiece a cerrar las fincas ilegales ya identificadas y que el Ministerio para la Transición Ecológica profundice en el camino ya iniciado”.
 
 
Reclamamos la puesta en marcha urgente de las siguientes medidas:
 
1. No modificar en absoluto el Plan Especial de Ordenación de la Corona Forestal de Doñana como reclaman los agronegocios ilegales con el apoyo público de partidos políticos como el PP y Ciudadanos.
2. Aplicar de forma urgente las medidas incluidas en el Plan Especial de Ordenación de las zonas de regadío ubicadas al norte de la corona forestal de Doñana.
3. Elaborar un Plan Especial de Ordenación del Territorio fuera del ámbito del Plan de la Corona forestal de Doñana.
4. Aplicar de forma urgente las medidas previstas en la Ley de Aguas para las Masas de Agua sobreexplotadas en riesgo de no alcanzar el buen estado cualitativo
5. Adoptar medidas cautelares para evitar nuevas extracciones ilegales del acuífero.
6. Cumplir con el compromiso de aprobar y aplicar un plan anual de extracciones del acuífero que, en base a la información actualizada, ajuste las dotaciones públicas y privadas a la disponibilidad real del agua y limite su uso, de modo que se cumpla con el régimen de aportes de agua que precisan los ecosistemas.
7. Cierre de fincas ilegales. Como medida urgente, instamos a la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía a iniciar de una vez el cierre de fincas ilegales y el cese de uso de infraestructuras sin permiso (toma de arroyos, balsas, etc.), abriéndose los correspondientes expedientes sancionadores o procedimientos penales, según el caso.
8. Antes de llevar a cabo un trasvase de agua que a juicio de WWF supondrá un derroche de dinero público, perpetuará el problema del uso insostenible de agua en el entorno de Doñana y que puede conllevar un “efecto llamada”, es necesario cumplir con lo dispuesto en la legislación: controlar el uso de agua, la revisión de los derechos de agua, mejorar las técnicas de teledetección, implantar medidas de ahorro y, por supuesto, eliminar las fincas de cultivo y pozos fuera de la ley. 
Balsas de riego en el entorno de Doñana
Balsas de riego en el entorno de Doñana

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