Pedimos a la Junta de Andalucía cautela y rigor científico ante los planes de fumigación contra el virus del Nilo en el entorno de Doñana | WWF España

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Pedimos a la Junta de Andalucía cautela y rigor científico ante los planes de fumigación contra el virus del Nilo en el entorno de Doñana

Reclamamos a la Junta de Andalucía la inclusión de expertos multidisciplinares en el comité técnico existente y participar en las próximas reuniones técnicas para adoptar medidas efectivas frente al brote del virus del Nilo.

Lamentamos la pérdida de vidas provocadas por el virus del Nilo y expresamos nuestras condolencias a los familiares y deseamos una pronta recuperación a todos los afectados. El virus del Nilo occidental ha causado el mayor brote de meningoencefalitis vírica conocido hasta la fecha que afecta a 12 localidades de Sevilla.La prioridad ahora es garantizar la salud de los vecinos en los núcleos urbanos a través de medidas efectivas. Sin embargo, ante el anuncio de planes de fumigación masiva en marismas y espacios naturales, pedimos máxima cautela a la Junta de Andalucía.

Consideramos que esta medida es ineficaz para afrontar el problema sanitario que está centrado en los núcleos urbanos, que además puede tener consecuencias negativas e indeseables sobre la biodiversidad e incluso afectar a la calidad del agua en un ecosistema tan sensible como el estuario del Guadalquivir y el entorno de Doñana.

El virus es transmitido por el mosquito del género Culex, cuyo rango de actuación es de aproximadamente un kilómetro de acuerdo con los datos de la Estación Biológica de Doñana. Por ello, para asegurar la salud de los vecinos en los núcleos urbanos, las actuaciones –en especial las fumigaciones destinadas a eliminar larvas o adultos- deben concentrarse en estos núcleos y al ámbito periurbano más próximos a los mismos, como vienen realizando algunos ayuntamientos y que ha permitido que se estabilicen los casos.

Por ello, consideramos que los planes de fumigación masiva en espacios naturales no resuelven el problema sanitario centrado en la zona urbana, y sin embargo, generaría impactos negativos sobre otras especies, ecosistemas y las actividades económicas del Bajo Guadalquivir. Las medidas deben estar basadas en la ciencia y el conocimiento. En este sentido, la organización recuerda la conveniencia de contar con el asesoramiento del equipo de expertos liderado por Jordi Figuerola de la Estación Biológica de Doñana.

Recordamos que las fumigaciones deben realizarse exclusivamente con productos autorizados, homologados y específicos para mosquitos, evitando perjudicar a otras especies, en especial, insectos. Además, han de ser de baja toxicidad para evitar perjudicar a la fauna no objetivo (otros insectos, anfibios, reptiles, aves, etc.) y a las cadenas tróficas.

Solicitamos a la Junta de Andalucía participar en las próximas reuniones técnicas, y proponemos que sean invitados también científicos de la Estación Biológica de Doñana, expertos en programas de lucha contra mosquitos como la Diputación de Huelva, la dirección del Espacio Natural de Doñana y a otros agentes sociales interesados, para poner en marcha medidas efectivas y proporcionadas que permitan controlar los vectores en el momento y lugar adecuado del año, evitando impactos negativos sobre el ambiente.

Como habían advertido organizaciones como la nuestra, el cambio climático está detrás de la llegada a España de enfermedades como el virus del Nilo Occidental ya que el aumento de las temperaturas juega un papel muy importante en su propagación y todo parece indicar que este virus ha llegado a nuestro país para quedarse. 

Pedimos el diseño de un plan de prevención para la próxima temporada de cría de los mosquitos que contemple entre otras medidas: la elaboración de un programa de control de mosquitos que empiece en invierno a nivel local y comarcal, actuaciones localizadas en infraestructuras donde pudieran criar las especies de mosquitos que transmiten la enfermedad, actuaciones de eliminación de larvas de dichos mosquitos en el ámbito urbano y periurbano, vigilancia vectorial para identificar casos en los que sea necesario actuar contra mosquitos adultos con productos autorizados y específicos, concienciación local, capacitación en servicios municipales y empresas o seguimiento de los desplazamientos de los afectados.

Pedimos máxima prudencia. El riesgo está especialmente en las zonas urbanas. Ni los arrozales ni la marisma son el problema, tampoco existe una plaga de mosquitos en estas zonas. De hecho, se han registrado casos de zoonosis en equinos en municipios alejados de los arrozales de Doñana (Nerva, Gibraleón, San Bartolomé de la Torre). Por ello, debe enfrentarse este problema sanitario con medidas efectivas, proporcionales y basadas en la ciencia. 

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