El corazón humano de Doñana | WWF España

EL CORAZÓN HUMANO DE DOÑANA

Conoce a sus protagonistas

© Ofelia de Pablo & Javier Zurita / WWF España

Doñana es famosa en el mundo entero por ser el hogar de millones de aves migratorias y de especies en peligro como el lince ibérico. Pero hay una Doñana menos conocida: la de sus gentes. “El corazón humano de Doñana” cuenta las historias de personas cuyas vidas están ligadas a este santuario natural. Todas tienen algo en común: viven y aman Doñana, y dependen de su conservación tanto como las aves o los linces. Porque salvar Doñana es también asegurar el futuro de todas las personas que la habitan. Descubre el documental y deja que nuestros protagonistas te contagien su pasión por Doñana.

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Manteniendo el legado de Doñana

Es difícil imaginar un campo de juegos mejor que el que tuvo Álvaro Robles en su infancia. Con sus amigos, jugaba a indios y vaqueros a caballo por las marismas, el monte bajo y las dunas del Parque Nacional de Doñana.

Su padre era guarda, igual que su abuelo y su bisabuelo, y ahora Álvaro sigue su legado, como guarda de la Estación Biológica de Doñana. “Sería mi orgullo que mi hija fuese la quinta generación”, dice Álvaro. Le encanta llevar a su hija Alba a Doñana y enseñarle todo lo que sabe sobre su extraordinaria fauna y naturaleza.

Otra de sus pasiones son los caballos que se crían en la marisma, la última población que vive en libertad en Europa. Su mensaje: “Me gustaría que esto no llegara a perderse, que todo el mundo supiera valorar realmente lo que tenemos”.

© Ofelia de Pablo & Javier Zurita / WWF España

Atrapado por las aves

Desde que era un niño, Beltrán de Ceballos se recuerda con los pájaros en la cabeza. Naturalista y ornitólogo, Beltrán se enamoró muy pronto de Doñana, el escenario de uno de sus proyectos más apasionantes: la restauración de la Dehesa de Abajo, un humedal desecado que ha convertido en un paraíso para las aves y un ejemplo de ecoturismo y desarrollo sostenible. Es un orgullo para la población local, que “lo ve como uno de sus grandes valores”, y un reclamo para ornitólogos de toda Europa.

El turismo de naturaleza atrae a unos 290.000 visitantes a Doñana cada año. Beltrán lo tiene claro: “Es muy difícil ser ornitólogo y ser aficionado a la naturaleza sin hacer una visita al menos una vez en la vida a Doñana”. 

VER LA HISTORIA DE BELTRÁN COMPLETA

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La voz de la ciencia

Carmen Díaz Paniagua está tan cómoda en las lagunas y humedales de Doñana como las ranas o gallipatos que lleva toda la vida estudiando. Investigadora de la Estación Biológica de Doñana, Carmen ha mostrado la importancia crucial de las lagunas temporales del parque, que dan vida a toda una comunidad de especies.

En los últimos años, los estudios de Carmen han detectado que las lagunas de Doñana están secándose por el uso insostenible de agua en la agricultura y el desarrollo urbanístico, especialmente de la cercana Matalascañas.

“Doñana es agua. Salvar Doñana significa mantenerla con agua, si le seguimos extrayendo agua, con los niveles que vamos, acabaremos quedándonos sin ella”.

VER LA HISTORIA DE CARMEN COMPLETA

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Pescando los frutos del Guadalquivir

Cada mañana, Juan Camacho zarpa desde Chipiona para faenar con su pequeño barco frente a Doñana. Ver levantar el sol sobre las dunas y los pinares de Doñana es un espectáculo difícil de igualar, una de las recompensas de su duro trabajo.

Juan es uno de los muchos pescadores artesanales que faenan en la desembocadura del Guadalquivir, uno de los caladeros más ricos de todo el Atlántico. Lo que pescan, como los famosos langostinos de Sanlúcar, se cría en el fondo del río. Y por eso el proyecto de dragado del río sería un desastre para Juan. Él lo tiene muy claro: “La vida que nos da a nosotros el Guadalquivir… Tocar una zona donde hay crianza, para que pasen unos pocos mercantes grandes, le dará vida a los mercantes pero me va a quitar la vida a mí”.

VER EL EMOCIONANTE TESTIMONIO DE JUAN COMPLETO 

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El defensor del río

Julián Borja enseña con orgullo sus arrozales de Isla Mayor, una tierra que lleva trabajando toda su vida. Para él, la del Guadalquivir es “la mejor zona arrocera del mundo, porque los arrozales del estuario son los más productivos de Europa.

Es otro de los sectores cuyo destino están ligados a Doñana –el arroz que produce Julián se vende bajo la marca “Doña Ana”-, y especialmente, a la conservación del Guadalquivir, la columna vertebral del humedal.

Como presidente de la Federación de Arroceros de Sevilla, Julián se convirtió en una de las voces más contundentes contra el proyecto de dragado de Guadalquivir, el plan para cavar un enorme canal en el río hasta el puerto de Sevilla para permitir la navegación de grandes buques. Julián pide que las autoridades digan definitivamente que el proyecto “no se debe hacer y no se va a hacer”, tal y como ha exigido la UNESCO a España. “Esa valentía tiene que salir ya de las autoridades”, zanja Julián. 

VER LA HISTORIA COMPLETA 

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El cuidador del lince ibérico

A Antonio Rivas aún se le ponen los pelos de punta cuando recuerda a Brezo y Brisa, los primeros linces ibéricos nacidos en cautividad, en 2005. Fue su primer contacto con esta especie única, tan escasa que se le consideraba “un fantasma” en la zona. Desde entonces ha trabajado en el Centro de Cría de El Acebuche, en Doñana, poniendo toda su pasión para sacar adelante a los cachorros que luego se liberan en la naturaleza para que la especie reconquiste sus territorios perdidos.

El trabajo da sus frutos: de menos de 100 linces en libertad en 2002, a más de 400 en 2015. En Doñana ha pasado de ser un fantasma, a un emblema y un orgullo para la gente local. “El lince ibérico como especie y Doñana están ligados. Cualquier persona que visita Doñana viene con la ilusión de poder ver un lince”, cuenta Antonio. 

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Tras el rastro de la Doñana salvaje

José María Galán viajó por todo el mundo para aprender a rastrear animales, su gran pasión, de gentes con tanta maestría como el pueblo San del Kalahari. Pero sus encuentros más memorables con la fauna salvaje han sucedido en Doñana, la tierra donde nació, y con la que siente una conexión más profunda.

La labor de José María es enseñar la belleza de Doñana: como guía del parque, pero también enseñando a personas de todo el mundo que vienen a aprender a rastrear fauna con él. Jose María cree que a través del conocimiento, más personas se enamorarán de Doñana, y así se conseguirá preservar este asombroso lugar.    

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