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Hemos preparado un episodio especial sobre al subida del precio de la luz. En este capítulo, entrevistamos a Sergio ¡Escúchalo!

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Sergio Bonati , Técnico de Clima y Energía en WWF España

Publicado el 6 de septiembre del 2021

"Necesitamos reducir nuestra dependencia con el exterior, especialmente con el gas, desarrollando la transición energética hacia fuentes de energía renovables y haciéndolo de forma respetuosa con la naturaleza.

El año 2021 ha estado marcado por precios de la electricidad inusualmente altos. Situación que se ha exacerbado durante los meses de verano, en los que el precio de la electricidad ha registrado máximos históricos prácticamente cada semana. Se trata de una situación generalizada, en el contexto de la Unión Europea, de la que España también se ha visto afectada.

¿A qué se deben estas subidas continuadas del precio de la luz?

Las variables que inciden son numerosas: 
  1. El incremento del precio de los combustibles fósiles. El gas natural ha experimentado crecimientos de precio de hasta el 500% con respecto al año anterior. Mientras que el 31/08 de 2020 el precio del gas natural se situaba en 11,28€/MWh, en el mismo día de 2021 lo hacía en 50,96€/MWh (alcanzando el máximo histórico hasta ese momento).
  2. Las fuerzas de mercado. Por un lado, la demanda mundial por el gas natural ha crecido rápidamente tras la crisis sanitaria de la COVID-19, así como por la rápida sustitución del carbón que se está viviendo en una parte importante del mundo. Por otro lado, en España, la demanda energética durante los meses de verano también se ha visto incrementada con respecto a otros momentos del año debido principalmente al uso del aire acondicionado. Una oferta limitada de combustibles fósiles, provenientes de pocos países que lo producen y exportan, incrementan la volatilidad e inestabilidad de los precios en momentos de mayor demanda energética.  
  3. La alta dependencia energética (especialmente del gas natural) con el exterior. El 99% del gas natural consumido en España es importado, y más de la mitad de éste proviene de un solo país: Argelia. Esta dependencia incrementa la exposición del mercado eléctrico nacional a las fuerzas de mercado exteriores aumentando, de nuevo, la inestabilidad de precios.
  4. La centralización del sector eléctrico español. Actualmente el sector eléctrico en España se encuentra muy concentrado en un pequeño número de entidades que proveen la mayor parte de la demanda nacional. Además, muchas de estas entidades cuentan en propiedad con todo el abanico de tecnologías, desde energías renovables hasta hidroeléctricas y gas natural. Esta centralización genera el riesgo de operar bajo una competencia imperfecta que conduce a precios más altos para los consumidores. De igual forma, este escenario ha dado lugar a que las grandes compañías eléctricas se hayan aprovechado de la coyuntura para especular con bienes públicos de alto valor ambiental y social, como el agua, con el único objetivo de sacar el mayor rendimiento económico de esta situación.
  5. El funcionamiento del propio mercado eléctrico. El mercado mayorista de la electricidad se regula bajo las reglas del derecho comunitario, por lo que aplica de igual manera a todos los países de la Unión Europea y deja poco margen de actuación a cada país miembro. Se trata de un mercado marginalista en el que el precio se determina diariamente por la casación entre la oferta y la demanda nacional. El punto en el que se cruzan las dos curvas determinará el precio diario de la electricidad. Por su naturaleza y las características del mercado, la energía nuclear y las energías renovables son las primeras en entrar con un precio muy reducido. Cuando éstas tecnologías no llegan a cubrir la demanda esperada, entran en juego otras tecnologías como el gas natural o la hidroeléctrica. Por lo comentado anteriormente, el gas natural entra al mercado con un precio muy elevado. Las hidroeléctricas, que tienen costes de producción muy reducidos y flexibilidad para producir a demanda, aprovechan las circunstancias para ofertar su electricidad al precio del gas natural y maximizar así sus beneficios. El resultado es que el gas natural o la hidroeléctrica son las tecnologías que terminan estableciendo el precio de la electricidad en el mercado diario, según los niveles de precio a los que se encuentre el gas. Y ese es el precio que se paga a todas las tecnologías que entraron en el mercado, independientemente de si las renovables ofertaron a un precio mucho más bajo.  
La combinación de todos estos factores son los que influyen en el establecimiento del precio de la electricidad. En el contexto actual, la combinación de estas variables está dando unos precios muy elevados con respecto a los registros históricos. 

SOLUCIÓN: Necesidad de un cambio estructural

Abordar esta situación no es nada fácil. Existen ciertas medidas fiscales o regulatorias, dentro de lo que el derecho comunitario podría permitir, que pueden llevarse a cabo a nivel nacional para paliar la subida de precios en el corto plazo. Sin embargo, para lograr una solución real que se traduzca en un mercado eléctrico de precios más bajos, predecibles y estables en el medio y largo plazo, es necesario llevar a cabo un cambio estructural de mayor magnitud que ponga en el centro de la acción a la lucha contra el cambio climático:
  1. Abandonar los combustibles fósiles. No solo se trata de las fuentes de energía que nos conducen a un cambio climático completamente desbocado, sino que son las fuentes de energía más caras ya que, además de los costes de producción, se le suman otros costes crecientes derivados de su impacto sobre el medio ambiente y el clima (derechos de emisión). Su impacto acumulado es mayor cada año que pasa y, por tanto, mayores son también sus costes.
  2. Reducir la dependencia energética con el exterior. Desprenderse del consumo gradual del gas natural reduce los riesgos de exposición a las fuerzas externas de mercado. Una menor dependencia energética se traduce en una mayor estabilidad y predictibilidad de precios. 
  3. Acelerar la transición energética hacia fuentes de energía renovables y alcanzar, a más tardar, un sector eléctrico 100% renovable en 2030. Las energías renovables, además de ser las mayores aliadas en la lucha contra el cambio climático, son mucho más baratas que los combustibles fósiles (precio promedio de 25€/MWh en la primera subasta de energías renovables celebrada en 2020, frente a los más de 140€/MWh que está marcando el gas natural en el mercado mayorista). Un sector eléctrico 100% renovable se traduce en precios notablemente más bajos. Es imprescindible que esta transición hacia fuentes renovables se lleve a cabo respetando la naturaleza y evitando sus potenciales impactos sobre la biodiversidad.
  4. Desarrollar nuevas interconexiones con otros países e impulsar y acelerar los sistemas de almacenamiento para facilitar la integración de la generación renovable y reducir la dependencia de combustibles fósiles en el sector eléctrico. 
  5. Descentralizar el sistema eléctrico nacional mediante el impulso del autoconsumo y las comunidades energéticas locales, y a través del fomento de la participación de pequeños agentes en el mercado eléctrico. Un sistema eléctrico descentralizado, con muchos agentes intervinientes, ofrece un mercado de competencia capaz de formular precios más reducidos para el consumidor. Además, el autoconsumo colectivo a través de fuentes renovables neutraliza el efecto que genera el gas natural en el mercado mayorista, por lo que los consumidores solo pagarán el precio reducido que ofrece la generación renovable.
  6. Impulsar una mayor eficiencia energética en todos los sectores para reducir la demanda eléctrica general, acercar los puntos de generación a los puntos de consumo para reducir pérdidas eléctricas en el transporte, y fomentar un consumo energético más eficiente desde el punto de vista del consumidor, reduciendo el consumo y desplazándolo fuera de los picos de demanda en los que los combustibles fósiles encuentran mayor espacio.
  7. Abordar la regulación del mercado eléctrico de la Unión Europea. Las reglas comunitarias del mercado eléctrico no favorecen al actual contexto de transición energética en el que estamos inmersos, por lo que sería conveniente abordar la regulación de tal forma que los consumidores puedan beneficiarse de la creciente presencia de las energías renovables en sus respectivos países, sin ser penalizados por el precio que siguen marcando los combustibles fósiles.
El cambio climático guarda una estrecha relación con el sector eléctrico e influye en gran medida en la formación de precios de los mercados mayoristas. Un clima volátil, inestable e impredecible tiene un gran efecto sobre el comportamiento social y económico de la sociedad, alterando las necesidades energéticas y los precios de los combustibles. El sector eléctrico juega un papel fundamental en la transición energética y se requiere una gran responsabilidad por parte de todos los agentes que intervienen en el mismo. Necesitamos un sector comprometido con la lucha contra el cambio climático y decidido a transformar un modelo energético obsoleto en favor de uno que priorice a las personas y a la naturaleza. Un sistema eléctrico 100% renovable, descentralizado, distribuido y eficiente es el único camino para hacer frente al incremento de las temperaturas y al incremento de los precios de la electricidad.

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