Tiburones | WWF España

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© naturepl.com / Doug Perrine / WWF

más de la mitad de las alrededor de 80 especies de tiburones y rayas del Mediterráneo están amenazadas

Nuestros antepasados ya pescaban y comerciaban tiburones y rayas en el Mediterráneo hace más de 4 000 años.

En estos cuatro milenios el aumento de la presión humana está poniendo en serio riesgo la supervivencia de uno de los grupos animales más emblemáticos del planeta.

Las rayas y los tiburones son especies casi mitológicas, de aspecto extraño y sigilosa manera de nadar; son de los animales que más tiempo llevan sobre la faz de la Tierra, han sobrevivido millones y millones de años, y ahora, el ser humano está siendo responsable de su desaparición en unos pocos siglos. 

Según los últimos datos de la Unión para la Conservación de la Naturaleza (UICN), más de la mitad de las alrededor de 80 especies de tiburones y rayas del Mediterráneo están amenazadas.

Las causas de la pérdida de tiburones y rayas

En primer lugar, la causa principal es la sobrepesca (el 80% de las pesquerías del Mediterráneo están sobreexplotadas), pero no es su único problema, el turismo de masas (acompañado de la generación de basuras) que acaban en el mar destruyendo el hábitat de la especie. 

El turismo de masas. La costa mediterránea recibe 200 millones de turistas cada año. El turismo masivo dispara la contaminación y la presión sobre los recursos. Se estima que la basura aumenta un 40% en los meses de verano y su presencia sigue intacta durante mucho tiempo: por ejemplo, un cigarrillo puede tardar hasta un lustro en desaparecer, pero para que lo haga un sedal hay que esperar ¡600 años!

Además, está el problema de los plásticos con las "redes fantasmas" (redes de deriva abandonadas o pérdidas por los barcos pesqueros) que son una trampa para tiburones y rayas al quedar atrapados en ellas. Además de quedar atrapadas, como sucede con casi todos los animales marinos, tiburones y rayas ingieren microplásticos.

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© Wild Wonders of Europe / Staffan Widstrand / WWF

LA SOBREPESCA ES LA PRINCIPAL CAUSA DE AMENAZA 

La pesca de arrastre es el arte más extendida en el Mediterráneo: lo practica el 10% de la flota, pero captura algo más de la mitad del total. Puede llegar a tener un impacto muy negativo: se capturan juveniles, muchas especies que no son comerciales y se dañan los fondos marinos vulnerables. El arrastre captura sobre todo olayo, tiburón negrito y pintarroja.

El palangre es otra de las artes más extendidas. Su objetivo es sobre todo atunes y pez espada, pero por lo menos 15 especies de rayas y tiburones son víctimas de la pesca accidental: suponen entre el 10 y el 15 por ciento del total. La tintorera, clasificada como en peligro crítico de extinción, es una de las principales víctimas del palangre.

Más del 80% de la flota pesquera del Mediterráneo está compuesta por barcos de pequeño y medio tamaño que emplean sobre todo redes de enmalle. Aunque es un arte menos destructiva que el arrastre, tienen un impacto enorme en rayas y tiburones, que se quedan enredados a pesar de que no son el objetivo principal.

Existe una cruel práctica en la pesca de tiburones que se conoce como el aleteo  El aleteo es la práctica por la que se corta la aleta del tiburón y se tira por la borda el resto del pez que, mermado y sin un elemento básico para su desplazamiento, muere tras una larga agonía. No se realiza en el Mediterráneo y además está prohibida en la Unión Europea desde 2012, aunque en otras partes del mundo se sigue realizando.

SABER MÁS SOBRE LOS TIBURONES Y LAS RAYAS

Las rayas y tiburones pertenecen a la clase de los condrictios, no tienen espinas y su esqueleto es cartilaginoso.

Son grandes predadores, se alimentan de pequeños peces, de bivalvos, de calamares… y, al estar en la parte más alta de la pirámide trófica, acumulan en su cuerpo los residuos de todo lo que han ingerido sus presas. Los pesticidas, los fertilizantes y otros productos que usamos en tierra llegan al mar desde los ríos y se acumulan en el ambiente y en los peces más pequeños, comida de estos grandes predadores, convertidos en enormes depósitos de tóxicos que, luego, nos comemos los seres humanos. No existen datos sobre cómo afectan estos agentes tóxicos a los tiburones, pero sí tenemos una idea más clara sobre los daños que producen en el ambiente y en los seres humanos.

Para seguir entendiendo por qué la situación de rayas y tiburones es tan delicada hay que analizar también la manera que tienen de reproducirse. Optan por la calidad, no por la cantidad, para asegurar que sus individuos puedan sobrevivir y defenderse en las profundidades; tardan en alcanzar la madurez sexual y no tienen muchas crías, pero consiguen un gran éxito a la hora de sacar a sus pequeños adelante y pueden llegar a vivir muchos años. La desventaja de este sistema de reproducción es que un fenómeno como la sobrepesca altera de manera irremediable las poblaciones durante años porque no les da tiempo a reproducirse. Esto es lo que está pasando en el Mediterráneo.

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Cuando llega el momento de proponer soluciones a la delicada situación de tiburones y rayas salta el primer problema: necesitamos más datos. Falta información sobre cuántos individuos caen sin querer en las redes y si son devueltos al mar a tiempo cuando logran sobrevivir.

Se estima que parte de este bycatch llega a los mercados, donde se venden especies no comerciales como si fueran peces mucho más caros porque, tal y como están presentados (normalmente en filetes o en rodajas) es realmente difícil distinguir unos de otros. Pero, una vez más, carecemos de datos que validen esta tesis. Por eso es necesario un método estándar y eficaz que permita hacer el seguimiento de las capturas y evitar estas ventas de "gato por liebre".

Los tiburones y las rayas solo podrán sobrevivir con soluciones prácticas y que puedan ser asumidas por la flota pesquera del Mediterráneo, compuesta en su enorme mayoría por barcos de tamaño pequeño y mediano. En su elaboración deben estar involucrados todos los agentes, desde los gobiernos a los pescadores, los científicos, la sociedad civil…

De momento no existen muchas medidas conocidas y probadas que sean efectivas, aunque sí sabemos que todas pasan por una gestión más acertada, que incluya el cierre de las zonas donde hay una interacción alta con las especies más amenazadas, evaluar el estado de sus poblaciones, conseguir más información sobre su distribución y zonas de reproducción y seguir buscando sistemas que eviten las capturas accidentales de tiburones, como las ya mencionadas palangre o arrastre.

En cualquier caso, trabajamos desde hace años por una pesca sostenible que no esquilme nuestros mares ni nuestro futuro y lo vamos a seguir haciendo para que tiburones y rayas puedan seguir viviendo en el Mediterráneo como lo han hecho desde hace milenios.

INFORME 2019: TIBURONES EN EL MEDITERRÁNEO

Si quieres tener información científica sobre la especie, accede al último informe publicado por WWF (formato pdf).​

 

 

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