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Ursula von der Leyen ignora a la ciencia y sacrifica los éxitos de la conservación por sus propios beneficios políticos

Hoy, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha propuesto a los Estados miembros de la UE rebajar el estatus de protección del lobo en el Convenio de Berna, a pesar de la falta de evidencia científica que respalde esta decisión. Por ello, pedimos a los Estados miembros que rechacen esta propuesta.

El Convenio de Berna del Consejo de Europa es el más antiguo del mundo en el campo de la conservación de la naturaleza y ha estado en vigor desde 1979. Este Convenio es la pieza definitoria del derecho internacional que promovió la creación de la Directiva de Hábitats de la UE, que constituye la piedra angular del trabajo de conservación en los estados miembros. Ningún presidente anterior de la Comisión ha propuesto hasta hoy rebajar el nivel de ambición de una especie amenazada en un foro internacional.

"Este es un anuncio escandaloso que no tiene justificación científica, sino que está motivado puramente por razones personales y socava no sólo el estatus de protección del lobo, sino, con él, todos los esfuerzos de conservación de la naturaleza en la Unión Europea", ha apuntado Sabien Leemans, oficial senior de Políticas de Biodiversidad en la Oficina de Política Europea de WWF. “La presidenta von der Leyen está sacrificando deliberadamente décadas de trabajo de conservación para obtener beneficios políticos, haciéndose eco de los intentos de sus aliados para instrumentalizar al lobo como chivo expiatorio de los problemas socioeconómicos de las comunidades rurales. Esto es inaceptable y puede crear un precedente peligroso para todas las especies y hábitats dentro y fuera del territorio de la Unión Europea”.

La medida representa un golpe de timón debido únicamente a razones políticas, ya que el pasado mes de noviembre la UE rechazó el intento de Suiza de degradar el estatus de protección del lobo argumentando que, atendiendo a los últimos datos, el lobo no había alcanzado un estado de conservación favorable en la mayoría de los Estados miembros de la UE.

Este cambio de opinión es aún más injustificado, dado que los resultados del análisis en profundidad de la propia Comisión sobre las poblaciones de lobos en la UE -publicado hoy mismo- no proporcionan ninguna evidencia científica de que el estado de la población de lobos haya cambiado significativamente en un año. Irónicamente, las conclusiones del estudio recomiendan centrarse en garantizar medidas de prevención adecuadas contra los ataques de lobos al ganado, refrendando que se trata de una decisión de corte político. 

Este anuncio también va en contra de la opinión pública, ya que contrasta marcadamente con la encuesta publicada recientemente sobre la percepción de las comunidades rurales sobre la coexistencia con grandes carnívoros. Sus resultados muestran que el 68 % de los habitantes rurales piensa que los lobos deberían estar estrictamente protegidos y más de dos tercios ( el 72 %) están de acuerdo en que tienen derecho a coexistir.

“La propuesta sabotea el papel de la UE como socio confiable y líder en los foros internacionales y cuestiona la autenticidad de sus esfuerzos para lograr los objetivos globales de biodiversidad." explica Sabien Leemans. “Hace apenas un año, la presidenta von der Leyen hizo una contundente declaración sobre el acuerdo histórico para guiar la acción global sobre la naturaleza hasta 2030 junto con el resto de la comunidad internacional. El anuncio de hoy pone en duda estos compromisos internacionales”.

Introducir un cambio en el Convenio de Berna requiere una decisión del Consejo y, por tanto, una mayoría cualificada de los Estados miembros de la UE que respalden la propuesta de la Comisión. A principios de 2023, 12 ministros de Medio Ambiente escribieron al comisario Sinkevicius con una posición clara contra la reducción del estatus de protección del lobo.
Lobo europeo
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