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Entramos en la Amozonía

La deforestación amenaza los pulmones del planeta.

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© Brent Stirton / Getty Images

Amazonas 

Es el mayor bosque tropical del mundo donde viven más del 10 % de especies de animales y plantas que conocemos

Con una superficie de unos 7,7 millones de km2, más de 13 veces el tamaño de la Península Ibérica, la Amazonía es el mayor bosque tropical del planeta: ocupa un área arbolada de 6,7 millones de km2 que contiene un tercio de las selvas del planeta y está regada por el sistema fluvial más extenso del mundo, con un millón de km2 de ecosistemas de agua dulce (ríos, humedales…).

Nace en la cordillera de los Andes y llega hasta el Océano Atlántico lo que le otorga una variedad de ecosistemas impresionante. La diversidad de especies todavía está subestimada. Se siguen descubriendo especies cada día. 

Sus copiosas lluvias y temperaturas cálidas todo el año lo convierten en la región de mayor diversidad biológica del mundo. Aglutina el 22% de las plantas, el 14% de aves, el 10% de mamíferos y anfibios y el 20% de los peces que habitan los trópicos. Sus ríos representan el 20% de la descarga fluvial total a los océanos del mundo.

Su valor va mucho más allá de la vida vegetal o animal

En la Amazonía se pueden escuchar más de 330 lenguas distintas, con todo lo que eso supone de riqueza intangible, como su tradición y cultura. En la Amazonía no solo hay selvas y ríos, también hay grandes ciudades como Manaos, con dos millones de habitantes, o Brasilia, con tres millones y medio. 

Abarca ocho países: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana, Perú, Surinam, Venezuela y un territorio, la Guayana Francesa. En este área viven 35 millones de personas y más de 350 pueblos indígenas habitan en la zona desde hace 11 000 años. Durante miles de años los pueblos indígenas vivierno en equilibro con los ecosistemas amazónicos. Por eso, los pueblos indígenas son vitales para la conservación y gestión de la biodiversidad. 

Debido a muchas presiones humanas, los pueblos y las culturas y conocimientos de la Amazonia están amenzados por procesos de ensanchamiento de la frontera agrícola, ganadera y minera. Es fundamental garantizar los derechos y la autodeterminación de los pueblos indígenas y comunidades locales como una estrategía para proteger la diversidad y los paisajes. 

Las amenazas de la Amazonía

​Algunos desarrollos amenazan la integridad del ecosistema, sus especies y la asombrosa variedad de bienes y servicios locales y mundiales que proporciona, socavando su capacidad para estabilizar y regular los patrones climáticos regionales y mundiales.

1. La deforestación. Supone el 17% de la Amazonía 

Una de las principales amenazas es el cambio de uso de suelo. La Amazonía es uno de los "frentes de deforestación" del Planeta. 

Muchas veces, para transformar el terreno forestal en terreno para el ganado, se le prende fuego. Y por eso, entre otros motivos, estamos viendo arder la Amazonía cada vez con más frecuencia. Un dato: en los primeros ocho meses de 2019, en la Amazonia brasileña se registraron hasta 45 000 incendios. El problema no es solo el fuego, sino también los problemas sociales derivados del acaparamiento de tierras. 
 

La responsabiliad de Europa en la deforestación de la región Amazónica

Europa tiene parte de la responsabilidad como gran importandor de piensos y soja, procedente de la destrucción de los bosques del planeta. Una gran proporción de las importaciones de soja de la UE provienen del Cerrado brasileño, que alberga el 5% de la biodiversidad mundial, y donde la tierra se ha transformado rápidamente para la producción de ganado y soja, lo que ha provocado la pérdida de un tercio (32,8%) de su superficie de bosque entre 2004 y 2017. La UE sigue siendo el segundo mercado más grande de soja brasileña después de China.

Y no solo soja, madera, piensos, chocolates, carne. Muchos productos que llegan hasta nuestros supermercados provienen de la destrucción de los bosques. En WWF formamos parte del movimiento europeo No Te Comas el Bosque, que persigue que la Unión Europea regule esta importación de productos para evitar que los consumidores europeos seámos complices. 

2. Infraestructuras: presas y carretaras

Más de 250 proyectos de construcción de presas corren el riesgo de alterar gravemente la hidrología de todo el bioma, con efectos catastróficos sobre especies únicas de peces migratorios de la cuenca amazónica. 

Más de 20 proyectos de construcción de enormes carreteras ejercen presión sobre densos bosques y la experiencia previa hace pensar que esto dará lugar a un rápido aumento de la pérdida de bosques.

3. La minería y la extracción de combustibles fósiles 

Un un estudio de WWF cuantificamos el espectacular aumento de la minería y la extracción de combustibles fósiles en el bioma, con más de 800 permisos de explotación minera y de petróleo y gas ya concedidos en áreas protegidas y otros 6.800 en proceso de examen. Aunque la mayoría de ellos probablemente no llegarán a la explotación activa, muestran un arrogante desprecio por las políticas de conservación en los países amazónicos.

El pésimo resultado: Fragmentación del hábitat

Una de las consecuencias de las infraestructuras y de la deforestación es la pérdida de hábitat y la fragmentación. Lo que supone que muchas especies pierdan su hogar o no tengan caminos seguros para desplazarse. Tal es el caso del emblemático jaguar. Este gran felino, conocido por su misticismo como el "hijo del sol" sufre las consecuencias de la destrucción de los ecosistemas amazónicos donde habita. 

El trabajo de WWF en el mayor bosque del planeta

Conscientes de su importancia, en WWF llevamos 40 años trabajando en la región, desde las oficinas de cada país, pero también desde la Unidad de Coordinación Amazónica, que agrupa a Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guayanas y Perú, ya que la naturaleza no entiende de fronteras y esta región debe ser comprendido y gestionado como un conjunto. 

Los proyectos de WWF en la Amazonia son numerosos, pero podemos resumirlos en estas líneas de trabajo: 

  1. impulso de un uso del bosque a través del aprovechamiento forestal de manera sostenible;

  2. creación, ampliación y mejoramiento de áreas protegidas;

  3. trabajo con comunidades y

  4. desarrollo de nuevas tecnologías para la protección forestal y el seguimiento de especies (como el jaguar, uno de los felinos más espectaculares del mundo).

El último informe que hemos publicado sobre este ecosistema, bajo el título Amazonia Viva y en el contexto de la Cumbre del Clima COP27 en Egipto, hacemos un llamamiento urgente, junto al clamor de las organizaciones indígenas amazónicas, para lograr la protección del 80% de la Amazonía. 

Trabajamos para encontrar soluciones al problema de la deforestación, que se está cronificando. Gracias a miles de socios y socias, somos capaces de desarrollar trabajos sobre el terreno. La Amazonía nos necesita más que nunca. Súmate a WWF

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